Cuando se acercan la Eurocopa o el Mundial de fútbol todos sacamos el seleccionador nacional que llevamos dentro para plantear la solución definitiva, táctica y alineación, que nos lleve a la victoria. Ni los jugadores ni, por supuesto, el entrenador, están tan capacitados como uno mismo para ver claramente cuál es el mejor sistema para atacar y defender con absoluta eficacia. Solemos alternar nuestro entrenador interior con nuestro presidente del Gobierno interior pero, cada cierto tiempo aflora, en un caso que Freud estudiaría con sumo interés, nuestro experto en el Mercado Eléctrico interior.

No hay tertulia en radio o televisión, forero o articulista que estos días no haya dado su explicación de por qué sube tanto la luz. Incluso nuestros gobernantes, confundidos o “confundidores”, dan sus explicaciones y las soluciones a tan complejo problema.

Conviene deshacer algunos mitos y aclarar algunos conceptos de cosas que se han repetido hasta la saciedad pero que no por ello se han convertido en ciertas

Recuerdo lo duros que fuimos todos cuando Jordi Sevilla le dijo a Zapatero que le explicaba la economía en dos tardes y lo indulgentes que estamos siendo todos con nosotros mismos cuando nos permitimos escribir la receta para el “perfecto Sistema Eléctrico” después de ver el telediario, presenciar la tertulia de fin de semana o escuchar el debate matutino en nuestra radio preferida.

Conviene deshacer algunos mitos y aclarar algunos conceptos de cosas que se han repetido hasta la saciedad pero que no por ello se han convertido en ciertas, entre las que destaca la siguiente sentencia: “Tenemos la tarifa más cara del mundo y además es por culpa de las renovables de Zapatero.”

Si atribuimos los altos precios de la energía a la presencia de renovables en el Mercado y fechamos el inicio de su desarrollo en el mandato de Zapatero, cometemos un doble error. Por su condición de precio aceptantes, las renovables tienen un efecto deflactor sobre el precio horario de la electricidad. A mayor aportación renovable, menor precio en el Mercado Mayorista.

Zapatero, con su Real Decreto 661/2007, no hizo otra cosa que dar continuidad al desarrollo iniciado por los anteriores Reales Decretos publicados cuando gobernaba el Partido Popular. El RD 436/2004 de 12 de marzo, se aprobó en el último Consejo de Ministros que presidió Aznar y en el que el actual Presidente Rajoy era vicepresidente. La retribución de la tecnología fotovoltaica aseguraba una retribución del 575% de la TMR o Tarifa Media de Referencia durante los primeros 25 años de vida de las plantas y el 460% para el resto de la vida de la instalación. La retribución comprometida por el posterior RD 661/2007 resultó, sin estar referenciada a la Tarifa, con un valor parecido. Sin embargo, a partir de 2010, el Ministerio dirigido por Miguel Sebastián comenzó los recortes a la retribución de las renovables que hoy siguen vigentes.

Por tanto, con la benevolencia que concede el paso del tiempo, podríamos decir que Zapatero aplicó cal y arena a partes iguales.

Por cierto, no es lo mismo hablar de la tarifa eléctrica o del recibo de la luz, en el que la energía supone un tercio aproximado del total, que del Pool eléctrico donde se determinan por la ley de la oferta y la demanda, los precios mayoristas de electricidad.

De lo anterior podemos deducir que un incremento del precio mayorista no se traslada en una subida idéntica del recibo. Si, además, nuestro contrato establece un precio fijo, la volatilidad del “Pool” no nos afecta, ni cuando sube ni cuando baja.

Importar menos combustibles fósiles y depender menos del exterior generando con renovables es una buena fórmula que se está aplicando en Alemania, a pesar de tener menos recursos renovables y mucha más potencia instalada

Si ya hemos comprobado con la crisis económica que el crecimiento no tiende a infinito, como algunos pensaban, es fácil afirmar, sin arriesgarse, que con la energía pasa lo mismo. Todo aquello cuyo precio es volátil es… volátil que, al fin y al cabo, se define como algo que varía o cambia de forma poco predecible.

El mito de la energía nuclear de Francia

Otro clásico, entre las leyendas urbanas, es “la compra de energía nuclear a Francia porque en España estamos escasos por culpa de las renovables que hay que suplir cuando carecemos de recurso solar, eólico o hidráulico principalmente”.

De Francia viene energía de distintos orígenes y de diferentes sistemas en los que no, no todo es nuclear. La razón de que el saldo con Francia sea habitualmente importador (en la pasada década era exportador) es económica y es que es más barato comprar la energía en el mercado francés cuando en nuestro mercado los combustibles fósiles marcan el precio pero, cuando la situación es la contraria, también nos compran. En ambos casos son intercambios que, en términos anuales, no suponen nunca más del 2,5% de nuestra demanda.

Al hilo de esta afirmación, se ha llegado a titular, en algún diario digital, que, si no vendiésemos a Francia energía eléctrica, bajaríamos nuestro precio un 10%. Los mercados son eso, mercados y no se pueden parar si no es por causas graves, entre las que cabe la seguridad de suministro, pero no porque el precio de la energía no nos convenga.

Importar menos fósiles y generar más con renovables

Las críticas también disparan contra el mercado marginalista por la forma en que se subasta la energía. Nada que decir cuando el mismo sistema arrojaba precios anormalmente bajos y nada de analizar la razón por la que las tecnologías que marcan el precio lo hacen. Importar menos combustibles fósiles y depender menos del exterior generando con renovables es una buena fórmula que se está aplicando en Alemania, a pesar de tener menos recursos renovables y mucha más potencia instalada. Eliminan la nuclear progresivamente y entra el carbón, pero como elemento de transición, al igual que el gas, del que es peligroso hacerse dependiente.

Si el factor medioambiental es despreciado por algunos, no se debería pasar por alto: lo caro es depender de un tercero y el combustible es mucho menos relevante que la dependencia exterior, una de las principales debilidades de nuestra economía. Continuará…