Cada vez que leo un artículo en un diario digital, escucho un debate en radio o televisión o simplemente discuto con alguien sobre el fenómeno del Cambio Climático me doy cuenta de que en este asunto, no existen las medias tintas. Como si se tratase de un Dogma de Fe, cada cual polariza su posición a favor o en contra sirviéndose más de la emoción y a veces hasta la vehemencia que del conocimiento o la razón.

Coincide además de forma habitual y lamentable que la ideología política nos alinea aparentemente como en la Religión a favor o en contra del fenómeno. A pesar de que la Comunidad Científica está de acuerdo en que estamos asistiendo a un cambio en el Clima y que el hombre puede ser el culpable de esta alteración en un 95% según los expertos del IPCC tenemos varias corrientes de negación.

Primero están los que simplemente niegan que el cambio se esté produciendo. Hay otros, los que se rinden a la evidencia, que niegan la influencia del hombre en dicho cambio y lo ven como un proceso natural de nuestro planeta. Incluso, acusan a los contrarios llamándolos “calentólogos apocalípticos”.

Los fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes, parecen mostrar la evidencia de que “algo está pasando” y estén relacionados o no con el Cambio Climático hacen cada vez más complicado convencer a la Opinión Pública de que el calentamiento global es una falacia.

Por tanto, pasamos a la segunda fase, en la que ya los “negacionistas” han cedido terreno sobre el asunto y afirman que aunque el cambio se está produciendo, los que habitamos el planeta, no tenemos nada que ver.

Los “negacionistas” han cedido terreno sobre el asunto y afirman que aunque el cambio se está produciendo, los que habitamos el planeta, no tenemos nada que ver

 

No sé dan cuenta de que sea o no responsabilidad del hombre lo que está ocurriendo con el Clima, el problema es que las especies no van a poder adaptarse con suficiente rapidez y somos muchos en este planeta los que comemos y bebemos. Los más afortunados, lo hacemos a diario. ¿Hace falta explicar las consecuencias? Solo a los necios.

En contraposición, están los que advierten del Cambio y de sus consecuencias si no tomamos medidas para frenarlo.

Para desacreditar a aquellos que se alarman por la alteración del Clima, suelen decir que su interés es el de vivir a costa de asustar a los ciudadanos para obligarles a gastar dinero en la lucha contra el famoso Cambio, apostando entre otras cosas por las “costosísimas” renovables. Vamos a dar credibilidad a estas afirmaciones para a continuación deducir que desde el mismo momento en el que algún individuo u organización tienen interés en que asumamos un postulado, existen o existirán individuos u organizaciones que defiendan intereses opuestos.

¿De qué viven los que niegan el Cambio Climático?

Pero si algunos aspiran a vivir del cuento a costa de asustar a la gente con el cambio ¿De qué viven los que niegan el cambio y afirman por tanto que no debemos dejar de emitir gases de efecto invernadero? Tengo claro que el IPCC está soportado por la ONU, pero no tanto quien soporta a organizaciones científicas, lobbies etc. que niegan el cambio y/o la influencia del hombre sobre este.

También tengo claro que la emisión de gases contaminantes acaba con muchas vidas cada año en todo el mundo y deteriora la naturaleza de forma casi irreparable.

Tomar medidas para reducir emisiones, equivale principalmente a dejar de consumir combustibles fósiles o dicho de otra manera, cambiar el modelo económico. ¿Económico? Pero si estábamos hablando de Clima… Y es que con la Iglesia hemos topado, como El Quijote.

No sé por qué, pero automáticamente se me ha ocurrido pensar que aquellos entes que niegan el cambio, están financiados por las empresas que controlan los combustibles fósiles y que no tienen ningún interés en que el modelo económico cambie. Al menos hasta que un aterrizaje forzoso nos obligue a dejar de depender del petróleo el gas o el carbón para basarnos en el aprovechamiento de otros recursos naturales más inocuos e inagotables como el viento, el sol o el agua.

¿Estamos empatados en un cruce de intereses?

Por lo que a mí respecta, no podemos declarar el empate, dado que apoyar un modelo basado en emitir gases contaminantes y en esquilmar los recursos fósiles del planeta reparte de forma desigual beneficios y costes. Los primeros van a unos pocos bolsillos y los segundos son más solidarios, porque los asumimos todos de forma obligatoria.

Reconozco que mi opinión puede ser sesgada, porque en mi negocio, el de las energías limpias tenemos interés en crecer y en desarrollarnos, en cambiar el modelo energético y para ello he dedicado esfuerzo, tiempo y dinero, lo mismo que aquellos empresarios que han apostado por negocios en los que se pasa de largo sobre el asunto de la contaminación. Cada cual es libre de emprender en lo que cree, pero cierta responsabilidad es al menos moralmente obligatoria. Habrá quien busque faltas en mi comportamiento para tacharme de no predicar con el ejemplo, pero espero que quien lo haga sea más “papista” que yo y no de aquellos que  dejan en manos de los demás la responsabilidad de todos.

De la misma manera que no destrozamos una habitación de hotel cuando la abandonamos, debemos intentar dejar el planeta lo más decente posible a los que vengan después

 

Me considero un privilegiado por trabajar en lo que me gusta, sabiendo que la actividad que desarrollo no sólo tiene una repercusión positiva en la cuenta de resultados de mi empresa, sino que también beneficia o por lo menos no perjudica a aquellos que nos rodean. Aunque suene a tópico, no está de más recordar que el planeta nos ha sobrevivido a todos los que lo hemos habitado hasta el momento y que debemos ser responsables y de la misma manera que no destrozamos una habitación de hotel cuando la abandonamos, debemos intentar dejar el planeta lo más decente posible a los que vengan después.