Las fuentes tradicionales de energía como el gas, carbón y otros combustibles fósiles en su proceso de transformación en energía eléctrica, llevan asociados procesos de combustión, en los que se producen como derivados de la combustión partículas, sulfatos, óxido de nitrógeno y dióxido de carbono, que a su vez contribuyen a una atmósfera menos limpia, lluvia ácida y disminución del espesor de protección la capa de ozono, y eventual calentamiento. Además de otros daños para salud humana, especialmente problemas respiratorios.
La energía verde reduce estos impactos mediante la transformación de recursos naturales como la energía del viento, solar, el agua o incluso la geotérmica, en energía eléctrica. Además contribuye a reducir la demanda de otras fuentes como la nuclear o la hidroeléctrica de alto impacto, que tienen otros riesgos para el medio como la seguridad, el transporte y almacenamiento así como la alteración natural del medio acuático en el caso de la hidroeléctrica.

La electricidad verde es aquella que procede de fuentes de energía renovable, es decir, aquellas que utilizan los recursos a un ritmo menor o igual al que se producen. El beneficio total de la utilización de energía verde depende de la fuente de energía y del proceso. Por ejemplo, el uso de la biomasa permite reutilizar miles de toneladas de residuos orgánicos que de otra forma irían con su energía a vertedero, pero si estos residuos no se tratan adecuadamente, la combustión puede degradar la calidad del aire.
Aunque la electricidad verde no es totalmente benigna, disminuye significativamente los impactos ambientales negativos de la producción de energía. El uso de energía verde generada in situ o fuera de las instalaciones es una excelente estrategia sostenible para reducir los impactos ambientales negativos sobre el aire y el agua asociados las necesidades de energía de los inmuebles.

Desde el punto de vista de CBRE la demanda de energía verde es beneficiosa ya que supone un aumento de las instalaciones de energía renovable para abastecer esa demanda. Salvo que la contratación de energía verde lleve implícita la financiación de nuevas instalaciones renovables, la energía verde no debería llevar asociado un sobre coste. Desde el punto de vista de la Certificación LEED, el US Green Building Council premia este tipo de elecciones con Créditos LEED – EA Credit 6: Green Power. De igual forma ocurre con el sello BREEAM Comercial y en USO.

Por otra parte, los edificios en los que vivimos y trabajamos todos los días representan un enorme potencial de reducción del consumo energético y las emisiones de carbono. Optimizar el rendimiento de los edificios existentes e intensificar el de los nuevos es una parte muy importante de cualquier estrategia de Sostenibilidad. En CBRE existe el convencimiento de que la contratación de energía verde contribuye significativamente a reducir el consumo de recursos energéticos sin costes adicionales para el usuario final.