Dice un dicho del sector que “si te explican el funcionamiento del sector y lo entiendes es que te lo han explicado mal”. Bueno, pues vamos a intentar romper el mito con este y futuros artículos en este blog. Los intercambios de energía eléctrica en la Península (España y Portugal), se negocian a través del conocido como pool o mercado eléctrico.

Para cada hora, los productores y consumidores que, respectivamente, quieran producir o consumir energía, deberán presentar una oferta, según sus necesidades y usualmente a través de un representante o comercializador, al precio que consideren.

Como es evidente, el pool eléctrico tiene una serie de particularidades propias. El mercado es gestionado por un operador independiente, OMIE, y se articula a través de una sesión diaria y seis intradiarias. La sesión diaria, o mercado diario, permite la presentación de ofertas para las 24 horas del día siguiente al de su cierre, a las 12:00h, y es en la que más energía se negocia. Los mercados intradiarios se van convocando a lo largo del día anterior y del propio de entrega, y la energía negociada es menor, ya que su horizonte horario se va reduciendo paulatinamente y están destinados a cambios de previsiones de compraventa. Las ofertas se introducen a través de Unidades de Oferta (UOF), que integran la producción de una o más centrales representadas por el mismo agente, o la demanda de un conjunto de consumidores suministrados por el mismo comercializador.

Si bien, productores y compradores pueden pactar un intercambio bilateral independiente al mercado, lo habitual es que la mayor parte de éstos acudan al pool para realizar sus compraventas. Los vendedores son las centrales de producción, tanto en régimen ordinario (gran hidráulica, nuclear y térmicas) como especial (eólica, solar, biomasa, mini-hidráulica). Por otro lado están los compradores, que son la totalidad de los consumidores (domésticos e industriales). Adicionalmente existen unidades que trasladan la energía fruto de intercambios internacionales comerciales o no (Un ejemplo de interconexión comercial es la francesa: el flujo de energía en importación o exportación depende de la diferencia de precios entre el pool francés y el peninsular).

El precio de casación

Horariamente y para cada una de las sesiones, OMIE ordena las ofertas recibidas de Unidades de Oferta de menor a mayor precio para la venta y de mayor a menor precio para la compra, siendo el precio inferior 0 y el superior 180,30 €/MWh. El resultado gráfico sería dos curvas agregadas, donde el eje ‘x’ es la energía y el eje ‘y’ es el precio. La casación es marginalista, donde se cruzan ambas curvas agregadas, se establece el precio de casación para esa hora y sesión, al cual venderán y comprarán las unidades que hubieran quedado por debajo y por encima, respectivamente, de ese valor, es decir toda la electricidad contratada:

Precado mercado eléctrico

Conocido lo básico, resulta necesario plantearse el porqué de la volatilidad del pool. ¿Cuáles son las razones que fundamentan la diferencia radical de precios entre horas?
Cabe preguntarse en base a qué criterios diseñan los productores sus ofertas de venta: Las centrales nucleares venden a precio aceptante, es decir, a 0 €/MWh, por sus características técnicas: las nucleares por su baja capacidad de parada. Como el coste de las materias primas es cero, los productores renovables venden a precio cuasi-aceptante. El resto de centrales ya consideran sus costes de generación y oportunidad e incluso pueden introducir lo que se conocen como ofertas complejas, como condiciones de rampa entre horas, ingresos mínimos o bloques de oferta indivisibles, entre otras. Estas condiciones son consideradas por OMIE y pueden provocar que el cruce de las curvas se produzca en otro punto distinto al inicialmente previsto (véase imagen). La mayor parte de la demanda, como no suele ser gestionable, oferta al precio aceptante en compra, es decir el máximo de 180,30 €/MWh.

Las renovables son capaces de arrojar radicales ahorros en el pool

Se puede decir que el precio de casación viene marcado, generalmente, por las tecnologías térmicas, así como por la gran hidráulica, que puede regular el agua turbinada a través de embalses. Si bien, una menor demanda de consumo implicaría unos menores precios, al ser necesario que funcionen menos centrales, expulsando de la casación a las más caras. Adicionalmente, una elevación en la producción renovable puede implicar una fuerte bajada del precio de casación, llegando a producirse casos en los que toda la demanda se ve cubierta por producción a precio de 0 €/MWh, como ya ocurrió en numerosas ocasiones. Así, las energías renovables son capaces de arrojar radicales ahorros en el pool eléctrico, que influye en el precio de todos los consumidores y cuya cotización futura se establece en torno a 50 €/MWh.

Esperamos que esto se haya entendido y en posteriores artículos se procurará explicar las razones por las cuales, en la mayor parte de los casos, los consumidores finales no perciben las variaciones del pool eléctrico y cuales son el resto de costes que influyen en la factura eléctrica.