Según la Directiva Europea, la Eficiencia Energética se define como la relación entre la producción de un rendimiento, servicio, bien o energía, y el gasto de energía. Pero algunos creemos que es mucho más que eso, exagerando (o no) se podría decir que la Eficiencia representa una filosofía de vida. Es más que conocido y demostrado que el planeta se acerca paso a paso a un sobrecalentamiento impulsado principalmente por la cantidad de emisiones que se producen por la combustión de energías fósiles, ya sea en grandes calderas o en el motor de combustión de un vehículo.

Apostar por la Eficiencia y practicarla es comparable a coger la bici, reciclar o comprar solo energía renovable. Es ayudar a la sostenibilidad del planeta de la manera individual que tenemos a nuestro alcance, y no hay que olvidar que encima repercute positivamente en el bolsillo, realmente… ¿qué más se puede pedir?

Dependiendo de la tipología de consumo o de la actividad del negocio, la Eficiencia se puede practicar de diferentes maneras, con diferentes tecnologías y con diferentes alcances. Desde algo tan conocido como es el cambio a tecnología LED hasta proyectos más complicados y ambiciosos como puede ser un cambio en la climatización o el autoconsumo con baterías de almacenamiento.

La Eficiencia se puede practicar de diferentes maneras, con diferentes tecnologías y con diferentes alcances: desde el cambio a tecnología LED hasta proyectos más complicados y ambiciosos como un cambio en la climatización o el autoconsumo con baterías

Qué se dice fuera de España

Europa ya viene impulsando esta materia desde hace años con la directiva de eficiencia energética 2012/27/UE que impone objetivos medibles como son la renovación de edificios, ejemplaridad de los organismos públicos, auditorías energéticas a las grandes empresas, sistema de obligaciones en eficiencia, fomento el mercado de los servicios energéticos, etc. Ya sea por conciencia o por obligación, España debe ajustar sus costumbres a las nuevas directivas.

Y en el resto del mundo el objetivo es el mismo, con la COP21 (Cumbre del Clima de Paris) celebrada en diciembre de 2015, al que asistieron representantes de 195 países, se demostró el compromiso que todas las naciones de cara al futuro del planeta. A mi parecer las conclusiones que se sacaron de la cumbre fueron un tanto descafeinadas, tiene sus bondades pero también sus faltas:

  • Compromisos nacionales de lucha contra el cambio climático que entrarán en vigor en 2020. ¿Por qué esperar 4 años para cumplir esos compromisos? Deberían comenzar según salieron de Paris.
  • No se han previsto sanciones en caso de incumplimiento. Es triste pero creo que sin el temor de una multa, muchas veces no se lleva a cabo la actuación (esto podría atribuirse a España).
  • Como objetivo a largo plazo, los países buscan limitar las emisiones tan pronto como sea posible. Al igual que antes, buenos propósitos, pero “tan pronto como sea posible” no da mucha tranquilidad.

Y así, muchos más compromisos y buenas intenciones. Todo con el objetivo de mantener la temperatura media mundial muy por debajo de 2 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales, aunque los países se comprometen a llevar a cabo todos los esfuerzos necesarios para que no rebase los 1,5 grados y evitar así impactos catastróficos.

A mi parecer, nuestros gobiernos son responsables y capaces de implementar las medidas acordadas, pero parece que solo se ponen a ellos con la amenaza de una posible sanción, tristemente. En concreto en España no se traspuso parte de esta directiva europea hasta el 2016 (4 años después) a través del RD 56/2016, y lo hizo rápido y corriendo debido sobre todo a la sanción impuesta el 16 de Marzo de 2015.

Pero, ¿somos los peores? Claro que no, dos tercios de los países de la Unión también sufrió sanciones parecidas por diferentes incumplimientos. Aquí se puede ver un mapa con el desarrollo de la normativa en cada país:

Unión Europea y Eficiencia Energética

Vía: The Coalition for Energy Savings

Otras formas de Eficiencia

No solo se puede ahorrar mediante medidas correctoras que afecten al consumo una forma directa de ahorrar con un coste mínimo es la óptima gestión energética. Desde hace años, las grandes empresas delegan en expertos su gestión energética integral debido al potencial de ahorro existente. Un gasto fijo que se pueden reducir de manera drástica y rápida llevando una buena gestión energética de los puntos de suministro. Al igual que se derivan otros servicios departamentales en empresas líderes de cada sector, servicios como son la asesoría legal, cumplimiento normativo o RRHH, las compañías han visto que subcontratar la gestión y la Optimizacion de costes energéticos, les produce unos retornos  que no solo amortiza el coste del servicio sino que genera un ahorro extra para  reducir los costes fijos anuales y derivar el gasto en otras necesidades del negocio.

Desde hace años, las grandes empresas delegan en expertos su gestión energética integral debido al potencial de ahorro existente

Esta tendencia se está expandiendo rápidamente año a año, y no solo las grandes compañías demandan la gestión energética sino también las pequeñas y medianas empresas, que son las que más necesitan ese dinero extra para mejorar las cuentas anuales y poder hacerse un hueco en un mercado cada vez más competitivo.

Las ventajas de una óptima gestión energética

Una buena gestión energética hace un negocio más rentable y sostenible, aportando beneficios:

  • Económicos:
    • Ahorro directo desde la primera factura
    • Ahorro energético en los consumos
    • Modernización de equipos instalando tecnología de calidad
    • Reducción de coste de mantenimiento y penalizaciones en la factura
    • Disminución de Potencia contratada
  • Estratégicos: Mejora en la competitividad, acceso a licitaciones públicas donde las exigencias ambientales son más restrictivas, mejora de la imagen empresarial y cumplimiento de las obligaciones legales (presentes y futuras).
  • Ambientales: reducción de emisiones de CO2, mejora del impacto ambiental y contribución al desarrollo sostenible.

Es innegable que la tendencia de Europa y del mundo en general es apostar por la un mundo con cero emisiones  a través de renovables, movilidad eléctrica o la eficiencia energética en general… Este proceso llevará muchos años dado que es imposible modernizar toda una civilización de la noche a la mañana y “Roma no se construyó en un día”, pero la línea de inversión y progreso avanza hacia un mundo más sostenible. Es necesario, popular y, sobre todo, imparable.