El pasado 13 de enero de 2015 el precio del petróleo alcanzaba un mínimo histórico. El barril de Brent costaba ese día 47,24 $. La espiral bajista del petróleo preocupa e inquieta, ayer como hoy, a los mercados: está demasiado barato, lo que para los ciudadanos de a pie debería ser motivo de felicidad, en los mercados bursátiles ésta nueva era en el mercado del petróleo se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza.

¿No hay vuelta atrás? Parece muy complicado que a corto plazo el petróleo vuelva a marcar precios tan elevados como hace no tanto, en Abril de 2008, pocos meses antes de comenzar la crisis económica, los índices marcaron el máximo histórico, 146 $ barril, más del doble del precio actual en mayo de 2015, 67,06 $. Después llegó la crisis, los precios se desplomaron y aunque los ciudadanos casi no lo notaron a la hora de llenar los depósitos de sus coches y al pagar las facturas de la luz, en diciembre de ese mismo año se alcanzó el mínimo histórico de 36 $ barril. Pero todo fue un espejismo, los precios no tardaron en subir y pronto, en la primavera de 2011, se volvieron a superar de nuevo los 100 $ por barril, una cifra en la que se encontraba a comienzos del verano de 2014, cuando llegó alcanzar más de 115 $ , momento en el que de repente todo cambió de nuevo: uno de los más evidentes objetos de especulación había entrado en una nueva era.

El vértigo informativo que vivimos ha hecho que el precio del crudo y las razones de sus subidas y bajadas hayan pasado en cierto modo desapercibidas, sin embargo, pocas cosas afectarán tanto al día a día del curso mundial de nuestras vidas como esta, hagamos pues un poco de historia.

El siglo XX ha sido el siglo del petróleo, el oro negro ha estado detrás del desarrollo del mundo pero también lo ha estado en la trastienda de todos los grandes conflictos que hemos vivido. Exprimir las entrañas de la tierra y comerciar con lo que salía de su interior, ha sido lo que ha movido todo los intereses, los de unos y los de otros, tener petróleo para sostener el desarrollo y la economía, ha movido al mundo.

Durante el pasado siglo se daba una particularidad, los dos polos mundiales más desarrollados, Estados Unidos y Europa, necesitaban el petróleo de otros. Para conseguirlo y dominarlo provocaron guerras y conflictos, especialmente en aquellos países que sí que lo tenían.

Si volvemos atrás, a finales del siglo XIX descubrimos que Estados Unidos sí que producía petróleo, sobre todo en las tierras del sur del país, esos pozos de ambición se convirtieron en la base de su economía y desarrollo pero el rápido crecimiento de la economía, sobre todo la sobreexplotación de esos pozos provocó que se fueran poco a poco debilitando, la crisis del petróleo en 1973 restructuró el mundo y las fuentes de oro negro de Oriente Medio comenzaron a ser cada vez más importantes.

La crisis del petróleo en 1973 restructuró el mundo y las fuentes de oro negro de Oriente Medio comenzaron a ser cada vez más importantes

 

Aún con todo, muchos especialistas comenzaron a alertar de la necesidad de buscar fuentes alternativas de energía para poder sostener el desarrollo económico, el fin del petróleo parecía cerca, lo llamaban el peak oil, la asociación para el estudio del cénit del petróleo y el gas, alertó que en 2006 se produciría un momento crítico, se consumiría más de lo que se descubría, la reservas se acabarían y poco a poco el mundo entraría en déficit energético y en 10 o 20 años el petróleo se acabaría. Nada de eso va a ocurrir ya, lo impensable se ha hecho real.

Durante los años previos, las grandes potencias buscaron alternativas: la aparición de nuevos pozos en África, el surgimiento de nuevas formas de petróleo en Canadá (las arenas bituminosas) y además el gas; Este hidrocarburo que tiene una de sus mayores fuentes en Asia Central, se antojaba como el sustituto más parecido y geoestratégicamente más similar. Incluso el deshielo del Ártico era una “buena nueva” para las grandes potencias, ya que si el Polo Norte se quedaba sin hielo se podrían abrir nuevas vías de transporte más baratas y además quedaba al descubierto la posibilidad de extraer petróleo de unas entrañas que antaño estaban heladas y, por tanto, vedadas.

 

El fracking entra en juego

Pero la gran novedad estaba avanzando en silencio. En 2008 el nuevo presidente de Estados Unidos se propuso un objetivo, dejar de depender del petróleo de zonas tan inestables, la crisis económica aceleró esa necesidad, había que volver a dominar el mundo mediante la economía porque el uso excesivo de las guerras como mecanismo de garantizar el abastecimiento tenía sus ventajas pero también sus inconvenientes.

En 2014, Estados Unidos fue el tercer mayor productor mundial de petróleo por lo que ya no depende tanto de zonas en las que antaño se montaron guerras, necesita el dominio pero ya no tanto, de su oro negro. Estados Unidos produjo en 2014 casi 9 millones de barriles al día, más del doble que hace muy pocos años y el fracking tiene mucho que ver en ello.

Es la técnica de extracción de petróleo que puede cambiar el mundo, consiste en conseguir oro negro y gas, gracias a la inyección en el subsuelo de agua, arena y productos químicos; también llamada fractura hidráulica, porque básicamente consiste en romper las profundidades de la Tierra, exprimirlas y descubrir que gracias a ello brota petróleo o gas en abundancia, con una característica principal y es que el fracking genera petróleo allá donde antes no lo había y gracias a ello es, por tanto, una nueva era la que se está abriendo.

La actual bajada de precios se debe en gran parte al aumento de la producción mundial basada en ese sistema, hay más petróleo por lo tanto cuesta menos, es la vieja ecuación económica que esta vez sí, se cumple, esto significa que en realidad el mundo tiene que cambiar.

La actual bajada de precios se debe en gran parte al aumento de la producción mundial basada en ese sistema, hay más petróleo por lo tanto cuesta menos

 

Pero por otro lado, y no menos importante, está el lado ecológico, el daño al medio ambiente que supone esta técnica y que mereció en su día un artículo propio. La Unión Europea aunque ha empezado investigaciones sobre el desarrollo de éstas técnicas y puesto algunos reparos por esos graves inconvenientes medioambientales, ha empezado también a colocar en puestos de responsabilidad energética y medioambiental a políticos vinculados a las industrias energéticas y químicas que emergen como grandes beneficiadas en este cambio de paradigma.

La fractura hidráulica agota la cantidad de agua, puesto que es necesaria para la obtención del petróleo en grandes cantidades, además como su nombre indica, destruye el subsuelo, es su fundamento, romper para crecer, parece contradictorio pero es así, esta práctica está vinculada a los terremotos que se están produciendo en muchos lugares, donde el subsuelo se debilita gravemente debido estas técnicas, es la lucha de siempre, el mundo avanza por un lado y por otro, se destruye.