Francia y Alemania lo tienen claro: la próxima revolución industrial y tecnológica la protagonizarán las energías renovables y la UE debe estar a la cabeza, con ambos países como abanderados”. Esta era la entradilla de una información que daba cuenta hace unas semanas de la carta que publicaban en el diario francés Le Monde, Peter Altmaier, ministro de Medio Ambiente alemán, y Delphine Batho, su homóloga francesa.

Ambos países, en los que hasta ahora predominaba la energía nuclear, están inmersos en lo que han denominado la “transición energética”, un proceso para dar un papel prioritario a la sostenibilidad en su modelo energético con el ahorro, la eficiencia y las energías renovables como ejes fundamentales.

En todo el mundo la potencia instalada de energías renovables  está creciendo a un ritmo superior al 20%  según Natural Energy White Paper Mundo 2013. Son ya 480.000 MW renovables (sin contar la gran hidráulica) los que existen en el mundo. China lidera el crecimiento de en términos absolutos y, aunque también está desarrollando tecnologías convencionales para dar respuesta a un desaforado crecimiento de la demanda, tiene como objetivo consolidarse como la gran potencia mundial en renovables aprovechando las dudas que el importante lobby del petróleo ha logrado introducir en Estados Unidos, donde sin embargo también se sigue avanzando en este terreno.

En Europa, las grandes empresas eléctricas acaban de reclamar  un frenazo al desarrollo de las renovables porque son conscientes del tremendo potencial de las mismas y de la pérdida de control de su negocio que suponen por su carácter descentralizado. Cuando Francia anuncia que tiene como objetivo reducir la proporción de energía nuclear del 75% al ​​50% en 2025, y en 2020 producir alrededor del 23% de la electricidad a partir de fuentes renovables, una empresa como EDF es consciente de que buena parte de esos kilovatios no los producirá ella. En Alemania, sucede tres cuartas partes de lo mismo cuando se fija como objetivo generar al menos el 50% de su electricidad con energías renovables en 2030.

Las energías renovables superarán al gas en 2018

Por su parte, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en un informe que hizo público el pasado mes de junio, Medium-Term Renewable Energy Market Report sobre las tendencias del mercado de aquí a 2018, afirma que, en solo tres años, la cuota renovable del mix eléctrico de todo el planeta superará a la del gas.

Según ese estudio, las energías renovables, que son ahora mismo el sector de generación de electricidad que más rápidamente crece, aportarán en 2018 casi el 25% del total de la electricidad en el mundo (en 2011, la AIE estima que aportaban ya el 20%).

Esta previsión contrasta con lo que está sucediendo en nuestro país donde estamos asistiendo a una involución –como ha calificado el proceso de estos últimos años la Fundación Renovables-  que con el pretexto de resolver el déficit de tarifa –que no acaba de resolverse- se deshace el camino andado en el desarrollo de las renovables. Vamos en contra de lo que hacen los países de nuestro entorno que es apostar por las fuentes de energía que nos permiten luchar contra el cambio climático, asegurar la independencia energética y una distribución más justa y racional de los retornos socioeconómicos de la energía. Sí, aunque aquí algunos quieren despistarnos con nuevas fórmulas y nuevos disfraces de las tecnologías convencionales el futuro es renovable. Así lo entienden la mayor parte de nuestros vecinos. No vayamos para atrás cuando estábamos delante.