Hoy, Día de la Tierra, no está de más que echemos un vistazo a uno de sus principales problemas: las emisiones de CO2. ¿Qué países emiten más? ¿Cómo se contabilizan esas emisiones? ¿Cuál es la cuota que nos corresponde a cada uno?

La contabilidad internacional del CO2 y otros gases responsables de calentamiento global atiende al volumen de emisiones de los estados en función de su producción, es decir, tiene en cuenta las emisiones que genera cada país para fabricar bienes y prestar servicios. De este modo, los mayores emisores son China (9.621 millones de toneladas), EE UU (5.118 millones) e India (2.240 millones). España, por su parte, emite 350 millones.

Este tipo de contabilidad permite establecer objetivos, limitaciones y mecanismos de mitigación, tal y como lo está haciendo la UE con el Mercado de Derechos de Emisión o con la Directiva de Emisiones Industriales, que fija topes de horas de operación para las centrales de producción eléctrica con carbón y otras plantas muy intensivas en consumo de energía, como las siderurgias. La responsabilidad de reducir las emisiones, por lo tanto, recae sobre los productores.

Sin embargo, la fotografía que muestra ese tipo de cómputo no considera otros elementos, como la población de cada país. Si introducimos este factor en el análisis, los países con más emisiones per cápita serían Qatar (40,3 toneladas), Trinidad y Tobago (38,2) y Kuwait (31,3); EE UU aún se quedaría en la parte alta de la tabla, con 17,6 toneladas, y China bajaría hasta las 6,2 toneladas. España estaría aún más abajo, con 5,9 toneladas.

 Es injusto –y de ello se quejan los chinos y otros habitantes de países emergentes– que se culpabilice a quien fabrica un producto que disfrutan otros.

Ahora bien, este último cálculo tampoco ofrece una fotografía veraz sobre la responsabilidad en el cambio climático, puesto que los bienes y los servicios saltan fronteras en este mundo global nuestro. Es injusto –y de ello se quejan los chinos y otros habitantes de países emergentes– que se culpabilice a quien fabrica un producto que disfrutan otros.

Perspectiva del consumo

Salta a la vista que, puestos a identificar la responsabilidad del calentamiento global, no se puede olvidar el consumo. Y una forma de medir esa responsabilidad del consumo consiste en calcular las emisiones de cada país en función de su demanda interna –el consumo más la inversión–, con independencia de donde se produzcan las emisiones. A este sistema se le conoce popularmente como “huella de carbono”.

Salta a la vista que, puestos a identificar la responsabilidad del calentamiento global, no se puede olvidar el consumo. Y una forma de medir esa responsabilidad del consumo consiste en calcular las emisiones de cada país en función de su demanda interna

Los datos resultantes de hacer el análisis en función de la huella de carbono son sensiblemente diferentes a los datos oficiales basados en la producción de bienes y servicios. En el caso de España, atendiendo a las importaciones y las exportaciones, éramos responsables de alrededor de un 30% más de CO2 en 2007, último año con datos disponibles, tal y como revela el reciente libro La responsabilidad de la economía española en el calentamiento global (Catarata, 2014).

Así, como resultado de nuestras relaciones comerciales, los españoles causamos –aunque no las contabilicemos– 135 millones de toneladas de CO2 que oficialmente les corresponden a China (47,5), Francia (10,9), Alemania (10,7), Brasil (10,2)…

Responsabilidad individual

Parte de la comunidad científica reclama que se tenga en cuenta la perspectiva del consumo a la hora de establecer las políticas orientadas a frenar el calentamiento global, pero con escaso éxito; hasta la fecha, sólo Reino Unido lo considera tímidamente en su regulación ambiental interna. No obstante, el cálculo de la huella de carbono tiene una utilidad mayor al aplicarse a las empresas –la famosa Responsabilidad Social Corporativa–, a la Administración –que debe dar ejemplo– y a los individuos.

En el caso de España, aproximadamente los dos tercios de todas las emisiones corresponden a los hogares. Dentro de estas emisiones domésticas, un 20% son generadas directamente por el consumo de combustibles fósiles –por ejemplo, al quemar gasolina en el coche– y un 80% son indirectas, necesarias para fabricar los bienes que necesitamos, como el coche. En el siguiente gráfico  hay un desglose de las emisiones de CO2 de un típico hogar español; de media, cada euro que destinamos al consumo requiere la emisión de 0,6 kg de CO2.

Emisiones medias de CO2 hogar español. FUENTE: BASQUE CENTRE FOR CLIMATE CHANGE

Sin lugar a dudas, los consumidores somos los primeros causantes del calentamiento global, y está en nuestra mano actuar contra él, en la medida de nuestras posibilidades. ¿Cómo? Pues con una actuación responsable que busque minimizar la quema de combustibles fósiles, culpables de las tres cuartas partes de las emisiones totales de CO2. ¿Un ejemplo? Contratar el suministro eléctrico con una empresa que lo ofrezca ciento por ciento renovable.