Muchas veces se percibe que el uso de tecnologías limpias solo tiene como beneficio una contraprestación moral por cuidar el medioambiente, esta es la punta del iceberg y el “eslogan” de las energías renovables pero, sus beneficios van más allá: reducir la dependencia energética (tanto de España como de Europa), democratizar la generación y distribución de energía y aportación de empleo son algunos ejemplos. Veámoslo más detalladamente.

En un país como España, la integración de esta tecnología de generación de electricidad es clave tanto para el modelo energético como para el económico.  Algo decisivo para ser un país puntero es disponer de un modelo energético definido e independiente que solvente las necesidades de los ciudadanos del país de forma eficiente y a un precio razonable.

En España, no se dispone de fuentes de energía fósil en grandes cantidades, y parece que la utilización de energía nuclear, aparte de la necesidad de importar uranio, no sea la mejor opción ya que, como hemos podido ver en demasiadas ocasiones, los posibles beneficios no superan a los desastres que ocurren y que perduran por miles de años.

La importación de gas para generar electricidad nos hace ser dependientes de terceros países que podrían causarnos un encarecimiento de precios o incluso provocar problemas de suministro. Además, la importación de productos energéticos hace que la balanza comercial se desequilibre, con un déficit energético de más de 45.000 millones de euros en 2012, haciendo que la inflación se dispare, mucho más cuando estamos viviendo años de precios de energías primarias en máximos y con visos de no descender, repercutiendo todo ello en la competitividad de las empresas.

La importación de productos energéticos, hace que la balanza comercial se desequilibre, con un déficit energético de más de 45.000 millones de euros en 2012

En España, tenemos una irradiación solar muy significativa, además la densidad de población es relativamente baja por lo que existen grandes superficies donde poder instalar huertos solares y parques eólicos. Los ríos españoles no se encuentran entre los más caudalosos de Europa, sin embargo existen centrales denominadas minihidráulicas que son mucho más respetuosas con el cauce del río y con la fauna existente que las grandes centrales hidráulicas. Aprovechando los recursos propios del país podría reducirse la importación de energía primaria y la dependencia energética exterior, estabilizando así las subidas de precios de bienes y servicios y favorecer la competitividad de las empresas.

Energías renovables y democratización de la energía

Las energías renovables también son el medio para generar energía de una forma más eficiente para el propio sistema eléctrico, con el incremento de la eficiencia en la producción de energía eléctrica y sin la necesidad de un gran proyecto para su instalación, las tecnologías verdes han “democratizado” la generación de energía pudiendo disponer de electricidad producida en las placas fotovoltaicas instaladas en el tejado de la propia vivienda, con un sistema de cogeneración perteneciente a una fabrica o con otras tecnologías (biomasa, eólica, hidráulica, etc.), permitiendo generar electricidad de forma localizada y verter el excedente a la red.

En el siglo XX, a la hora de construir el sistema eléctrico, al no disponer de tecnologías eficientes a pequeña escala, se optó porque la generación estuviera concentrada, ya que la economía de escala permitiría generar electricidad de forma más competitiva, es por esto que actualmente la mayor parte de la electricidad viaja desde puntos concentrados donde se genera una gran cantidad de electricidad a puntos de consumo dispersos.

Para que este sistema sea fiable hace falta disponer de una red de transporte y distribución de energía con una complejidad notable, que sea capaz de equilibrar consumo y generación en todo momento, pudiendo disponer de energía que se vaya a consumir en Almería y que sea generada en Galicia. Actualmente el 10% de la energía eléctrica se consume en pérdidas de red, lo que supone más de 2.000 millones de euros anuales, esta situación no parece muy eficiente y tiene posibilidades de mejora. La mayor participación de energías renovables en el sistema eléctrico aportaría eficiencia en el propio funcionamiento de éste, teniendo así una generación y consumo distribuido.

Actualmente el 10% de la energía eléctrica se consume en pérdidas de red, lo que supone más de 2.000 millones de euros anuales

 

Estos son algunos de los muchos beneficios que residen en el uso de energías renovables, además de que aportan empleo y un vector de I+D real en tecnología en la que España pudiera ser referente internacional. Es por todo esto que cuando se habla de primas a las renovables no sólo hay que entenderlas como una compensación por ser tecnologías no tan maduras como puede ser la generación con tecnologías convencionales, si no que la producción de energía eléctrica con fuentes renovables tiene  beneficios que van más allá de la factura eléctrica y de la conservación del medio ambiente.