Desde hace unos años y a raíz de que ningún gobierno ha sido capaz de atajar el famoso déficit de tarifa eléctrico, ha ido calando en la sociedad que la causa de que éste se haya disparado, es la implantación de instalaciones de régimen especial y a la correspondiente retribución de la prima asociada a la energía vertida al sistema. La realidad es que frente a las primas a las renovables existen importantes subvenciones a las energías convencionales de las que nunca se habla. Veamos en qué consisten los incentivos de unas y las ayudas a otras.

“Se dice” que debido a las primas a las renovables la electricidad en España es una de las más caras de Europa. Es el argumento utilizado para, como ha sucedido en los últimos años, reducir la retribución recibida por su generación haciendo muchas veces insostenible un proyecto de fuentes de energía renovable. Sin embargo, se olvida -¿intencionadamente?- que con las energías renovables no sólo conseguimos producir electricidad de forma más limpia, sino que también existen multitud de beneficios, como la menor dependencia energética del exterior y la reducción del déficit de la balanza comercial, entre otros que ya expuse en un artículo anterior.

El mito de las renovables como origen del déficit de tarifa eléctrico tiene una fácil acogida en los medios de comunicación, identificándose un único y sencillo problema originado porque supuestamente son poco competitivas sin la ayuda del Estado, de esta manera se justifica indirectamente el uso de las tecnologías llamadas ordinarias o convencionales porque son competitivas por sí mismas y que no necesitan el apoyo de la recaudación tributaria para subsistir.

Nada más lejos de la realidad. A continuación vamos a ver que si las renovables reciben primas a la energía producida las demás tecnologías reciben subvenciones no ligadas a su producción con las que de una u otra forma, están pervirtiendo el verdadero significado de la creación de un mercado  eléctrico (Pool): dar una señal de precio verídica para que el precio sea marcado por tecnologías cada vez más competitivas.

El precio al que estas tecnologías convencionales ofrecen la energía que producen en el pool eléctrico no se corresponde con los costes en los que incurren añadido el legítimo margen de beneficio

El precio al que estas tecnologías convencionales ofrecen la energía que producen en el pool eléctrico no se corresponde con los costes en los que incurren añadido el legítimo margen de beneficio, muchos de los costes que realmente deberían imputarse en el precio de venta son externalizados y asumidos a cargo de impuestos y tasas de los contribuyentes. De esta manera pueden ofertar a un precio menor al que podrían hacerlo imputándose todos sus costes y gracias al mecanismo de casación del pool eléctrico, reciben el precio de la tecnología más cara que haya casado, aunque su oferta sea menor; son los denominados “windfall profits”, beneficio caídos del cielo en traducción literal.

Subvenciones a las tecnologías convencionales

 

Energía nuclear

Desde algunos sectores se defiende que ésta sería la tecnología por la que habría que apostar. Los argumentos que se esgrimen a su favor son: que no produce CO2  de una forma directa, aunque sí lo hace indirectamente, a través de la minería del uranio; que reduce la dependencia energética del exterior, sin embargo las reservas de uranio en España son nulas y todo el combustible es importado; que son centrales ya amortizadas y por eso es una tecnología barata pero sin embargo reciben el precio del pool diario. Aparte cabe señalar que ahora mismo ninguna empresa eléctrica se plantearía la construcción de una central nuclear sin la ayuda del Estado. Además, muchos de los costes asociados a su operación están externalizados, como los seguros que deben pagar, que como no es muy difícil imaginar son cantidades ingentes; también supone un alto coste el almacenamiento de los residuos radiactivos en instalaciones de máxima seguridad y tecnología por más de 10.000 años, un coste que tiende al infinito…

 

Gran hidráulica

Si bien son instalaciones cuyos costes variables son mínimos y sus costes fijos ya han sido de sobra amortizados, la operativa que realizan en el mercado eléctrico no es la de unas centrales que no incurren en costes variables y que están amortizadas. El precio al que ofertan al mercado para vender la electricidad que producen se rige por el coste de oportunidad, es decir, no ofertan en función de su estructura de costes sino del precio al que pueden ofertar otras centrales, como las térmicas, cuyos costes variables son muy superiores. ¿Por qué iban a ofertar por debajo de otras centrales más caras y que van a vender su electricidad?

Gran hidráulica: la operativa que realizan en el mercado eléctrico no es la de unas centrales que no incurren en costes variables y que están más que amortizadas

 

Carbón nacional

Mediante el servicio de garantía de suministro se asegura que esta tecnología, que a duras penas entraría en la casación del precio del mercado eléctrico, se pueda programar para cubrir la demanda. El servicio de garantía de suministro es un instrumento regulatorio que se utiliza como complemento al mercado de energía eléctrica y que tiene por objeto incentivar la inversión y la disponibilidad de las instalaciones generadoras para cubrir las puntas de la demanda a precios razonables, un coste para el sistema llamativo cuando la punta histórica de demanda eléctrica llegó a los 45 GW y la potencia instalada en España es de unos 105 GW.

 

Ciclos combinados

Potencia instalada MW en España 2002-2011

Potencia instalada (MW) por las grandes eléctricas en España (periodo 2002-2011) Fuente: MINETUR

Uno de los grandes errores de la planificación energética en España. Con la liberalización del mercado eléctrico, multitud de empresas se embarcaron en su construcción, previendo que la demanda seguiría creciendo como lo hacía hasta mediados de los “felices 2000`s”. La disminución del consumo en España ha hecho visible la gran burbuja que se ha ido construyendo en base a esta tecnología (ver gráfico).

El Estado destinará 7.500 millones de euros en 10 años en “Pagos por Capacidad”, una auténtica subvención

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Ahora, grandes empresas (grandes multinacionales extranjeras incluidas), se ven ahogadas por las deudas de estos proyectos que en su totalidad suman más de 27 GW de potencia instalada, y que en muy pocos casos se llega a la rentabilidad esperada. El Estado destinará 7.500 millones de euros en 10 años en “Pagos por Capacidad”, una auténtica subvención y que es el instrumento regulatorio por el que las compañías propietarias tienen asegurados unos ingresos por el simple hecho de poseer unas instalaciones (no es necesario que arranquen) que en muchas ocasiones solo funcionan unos cuantos días al año.