El nuevo mapa político que surgió de las urnas el pasado 20 de diciembre está complicando la formación de un nuevo gobierno. Cuarenta días después no se han formado mayorías, coaliciones o pactos de legislatura, que permitan la investidura de un presidente del Gobierno. A día de hoy no se sabe cuánto tiempo puede prolongarse esta transitoriedad que algunos califican de peligrosa inestabilidad, otros consideran un periodo normal de adaptación a ese nuevo mosaico de fuerzas en el Congreso de los Diputados y que muchos creen que no tiene más salida que unas nuevas elecciones.

Sin embargo, durante toda la legislatura anterior sí se había formado una amplia coalición (todos los partidos menos el PP) en contra de casi todas las iniciativas legislativas que en materia energética adoptó la mayoría absoluta que impuso su rodillo sin contemplaciones. Existía un compromiso por parte de todo el arco parlamentario -con la excepción reseñada- de revertir la situación que ha supuesto un inmenso paso atrás en la consecución de un modelo energético sostenible. Una ausencia casi total de políticas de ahorro y eficiencia, un hachazo al desarrollo de las energías renovables (por primera vez en 30 años en 2015 no se instaló un solo MW eólico), la consolidación de los privilegios y una agresión a los derechos de los ciudadanos privándoles en la práctica de generar su propia energía eran los pilares de una NO política energética que había suscitado ese rechazo colectivo.

Algunas fuerzas políticas, diversas entidades e incluso algunos parlamentos autonómicos se han apresurado a hacer llegar al Registro de la cámara baja iniciativas en esa senda, las primeras de ellas referidas al autoconsumo. Los partidos que se prestaron en su día a hacerse la foto en contra de los disparates normativos del PP, tienen ahora la oportunidad de demostrar que estas iniciativas no son simplemente testimoniales, sino que hay voluntad de sacarlas adelante al margen de las negociaciones para formar gobierno. Si había acuerdo sobre los nefastos efectos de lo que durante cuatro años Industria (los Nadal-Soria) llevó al BOE, debe seguir existiendo hoy y no debe verse condicionado por los pactos de más amplio alcance. Más bien al contrario, pueden y deben ser una manera de empezar a entenderse y también de hacer ver a quién fue en contra de todos que en ese terreno se quedó solo y que tendrá que rectificar si quiere volver a concertar cualquier tipo de acuerdo.

Los partidos que se prestaron en su día a hacerse la foto en contra de los disparates normativos del PP, tienen ahora la oportunidad de demostrar que estas iniciativas no son simplemente testimoniales

Ante la perspectiva de muchas semanas, quizás meses, con gobierno en funciones, la mayoría que sí existe para hacer de otra forma política energética debe manifestarse y actuar. La energía no puede esperar.