El camino para electrificar la demanda energética es penalizar lo otro vía fiscalidad”. Lo otro, obviamente es el uso de combustibles fósiles en transporte, industria, climatización y la conclusión es del grupo de personalidades (1) del sector energético que una vez más reunió el Foro SoloKilovatiosVerdes, recientemente, para hablar precisamente de la necesidad, viabilidad y oportunidad de la electrificación de la demanda energética. Unanimidad sobre la necesidad; pequeños matices a la hora de valorar la viabilidad; y algunas diferencias de criterio sobre la oportunidad podría ser el resumen de este interesante encuentro con la visión de expertos procedentes de la administración, empresas del sector, consultoras, asociaciones y medios de comunicación.

Como punto de partida también hubo acuerdo en que esta tarea es necesaria, muy necesaria, si queremos cumplir con los objetivos de la Hoja de Ruta a 2050 de la Unión Europea para descarbonizar nuestro sistema energético, y tendría que haberse iniciado hace ya tiempo. En este sentido hubo varias intervenciones coincidentes con las de un debate anterior del Foro en el que se concluyó que “el error del sector eléctrico español ha sido pelearse internamente por el 25% de la tarta energética en lugar de trabajar en ampliar su parte”. Sin embargo, apuntó uno de los intervinientes, “en este tema nos jugamos algo muy importante y clave para nuestra economía: el déficit comercial. No somos conscientes del peso que tienen las importaciones de combustibles fósiles en nuestras cuentas públicas, eso no está en la agenda y es un grave error”.

No somos conscientes del peso que tienen las importaciones de combustibles fósiles en nuestras cuentas públicas, eso no está en la agenda y es un grave error

No hubo tanta unanimidad a la hora de fijar el ritmo con el que se va a aplicar esa electrificación de la demanda porque mientras algunos consideran que es posible afrontarla con decisión a corto y medio plazo, otros opinan que “la transición será mucho más larga de lo que debería ser”.

Un grave inconveniente, apuntado por unos de los participantes, es que existe la percepción en la sociedad de que la electricidad es mucho más cara que los combustibles fósiles y en ese sentido se pone siempre de ejemplo la calefacción o el agua caliente sanitaria. El uso de la bomba de calor para la climatización fue cuestionado por algún experto si la electricidad con la que se pone en marcha no es de origen renovable mientras que otros mantenían que el proceso de electrificación y la penetración de las renovables en el mix deben ir en paralelo, aunque no debe condicionarse la primera al ritmo de la segunda.

El vehículo eléctrico

Que el transporte es el sector que requiere un mayor esfuerzo en la electrificación también suscitó consenso, pero no tanto el papel del vehículo eléctrico, fundamental para algunos y un elemento con poco peso en esta tarea para otros. En primer lugar, se lamentó que en su día España liderara en Europa su desarrollo y que —como en el caso de las renovables— ahora nos hayamos quedado atrás. Algunos apuntaron al escaso interés de las grandes compañías eléctricas que tienen mucho menos que ganar de lo que van a perder las petroleras por la diferencia de 1 a 3 entre el consumo eléctrico y el de carburantes para un mismo tipo de vehículo y por tanto el freno que puedan accionar la segundas no se compensa. También se apuntó como causa de esta falta de entusiasmo por parte de quien debería estar más interesado el hecho de “que tenemos las compañías eléctricas más anticuadas de nuestro entorno y les falta visión en este ámbito”. Se destacó que el VE permite conjugar ahorro y eficiencia y tiene un notable papel como agregador de la demanda.

Lo que sí es denominador común es que un acelerador del cambio de modelo, en general, y de la penetración del vehículo eléctrico, en particular, será la lucha contra la contaminación en las ciudades, que se está convirtiéndose en una prioridad en la agenda de las grandes urbes: “ellas pueden darle la vuelta al problema y forzar la integración de la movilidad sostenible más rápidamente”, concluyó uno de los expertos.

Se planteó la importancia de elegir bien los sectores en los que se pueden cambiar los combustibles fósiles por la electricidad, descartando por el momento, según uno de los expertos, actividades como la aviación o algunos usos industriales en los que esta mutación puede ser muy complicada y costosa en el estado actual del arte.

La apuesta por el gas, una amenaza

Retomando las posibles dificultades para la deseada y necesaria electrificación de la demanda varios intervinientes coincidieron en señalar que la apuesta por el gas es una grave amenaza para la misma tanto por su papel en el mix energético, que no debe ir más allá de un limitado papel de apoyo al desarrollo renovable y al cierre del carbón y de la nuclear, como por sus otros usos para los que se pretenden acometer infraestructuras que perpetuarían la utilización de este combustible fósil que debería estar llamado a desaparecer del mix energético. Es obvio, y no hay discusión al respecto, que la electrificación de la demanda pasa por la implantación masiva de las energías renovables pero la influencia de los operadores gasistas puede contribuir a que consigan hacerse un hueco que bloquee temporalmente ese desarrollo renovable.

La electrificación de la demanda pasa por la implantación masiva de las energías renovables pero la influencia de los operadores gasistas puede contribuir a que consigan hacerse un hueco que bloquee temporalmente ese desarrollo renovable

Finalmente, se abordaron problemas más generales del Sistema Eléctrico que son imprescindibles para el desarrollo de las renovables y, por tanto, para ampliar los usos energéticos hoy cubiertos con los combustibles fósiles. “De entrada —se afirmó— tenemos un sistema en el que no sabemos lo que cuesta realmente cada actividad”. Una de las prioridades que puso de acuerdo a todos los participantes es acometer una reforma a fondo de la tarifa eléctrica en la que sobran algunos conceptos (costes extra peninsulares, por ejemplo) y otros deben ser modificados como la retribución del transporte y la distribución, además de otras carencias como su ineficacia para logar una mayor eficiencia a lo que, hoy por hoy, no contribuye en absoluto con un término de potencia con tanto peso en la factura. Y un último apunte, Europa oficialmente mantiene en su discurso que el camino es esa electrificación de la demanda, “pero realmente no hay una apuesta decidida, no es lo que traen las directivas en elaboración”.

  1. Intervinieron en este foro, entre otros: Miguel Sebastián, ex ministro de Industria; José López Tafall, director de Regulación de Acciona; José María González Moya, director general de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA); Tomás Díaz, periodista especializado en energía de El Economista; José María González Vélez, presidente de Gesternova; Jorge González Cortés, director de Marketing de Gesternova; y, Sergio de Otto, director de SdeO Comunicación.