No siempre es fácil llegar a acuerdos en materia energética y mucho menos cuando se reúne a personas con muy distintos perfiles como solemos hacer en el Foro SKV [1]. Pero en esta última edición, dedicada a las urgencias en política energética para el nuevo Gobierno (que ya tendrá que esperar al verano), el consenso fue inmediato en torno a una idea: hay que dejar de improvisar. Todos los participantes [2] concluyeron que dadas las características del sector energético la previsibilidad es fundamental y que, lamentablemente, en los últimos años se ha improvisado demasiado. “A los políticos tenemos que exigirles consenso y planificación a largo plazo, es la clave”.

Para introducir el debate se recordaba que en este reciente periodo se ha producido un cambio sustancial de planteamientos. Según uno de los expertos: “hasta hace unos cuantos años en todos los debates electorales todos los partidos planteaban el mix energético tradicional y las evoluciones iban hacia más nuclear, más renovables, … y ahora, la mayor parte de los partidos, salvo quizás el Partido Popular, han asumido el horizonte de un escenario 100% renovable”. Efectivamente, como confirmaron otras intervenciones, hoy ha cambiado el marco de la discusión que ahora está en cómo se hace eso en el corto y medio plazo más que en cuestionar el horizonte, “estamos más en el cómo hacerlo que en hacerlo o no”.

Otro de los participantes destacó que tenemos que ser conscientes de cuál es el escenario en el que estamos para saber cómo se puede actuar: “somos el único país del mundo en el que los consumidores le deben al sistema la energía que han consumido durante varios años, es decir, nadie tiene una deuda de 26.000/30.000 millones como ha llegado a ser, con el sistema”. Esa situación ha marcado la política que se ha hecho “porque han dicho: tenemos que arreglar esto, tenemos que hacer ajustes” que han acabado en una regulación que se ha cebado con las renovables exclusivamente (“casi exclusivamente” para alguno).

Esta regulación que ha convertido al sector renovable en el gran damnificado contrasta con el horizonte de instalar cada vez más renovables, objetivos que nos vienen dados por exigencia europea. Uno de los ponentes quiso llamar la atención sobre algunas de las cosas que se han hecho mal y ponía como ejemplo las tecnologías solares en las que “para cubrir un 3% de la demanda se han pagado en primas el doble que en eólica que cubría el 22%”. Afirmación que otros matizaban posteriormente pero que dio pie a poner sobre la mesa el siguiente mensaje: el gran error que se ha cometido en todos estos años es la continua improvisación.

Otra de las aportaciones se centró en el tema social: “hay una nueva situación, las oportunidades no están donde estaban antes. Hay que ver cuánto de peso tienen que tener los políticos y cuánto no, es decir, cuánto de oportunidad está en la política y cuanto está en la participación ciudadana, cuánto está en los grandes proyectos y cuánto en los proyectos más respaldados socialmente”. Varios de los participantes coincidieron en señalar que una parte de la sociedad todavía no ha entendido “lo de las renovables”, y sigue instalada en el tópico de que es algo caro.

Este cariz social, el elemento cultural muy ligado a todos los movimientos de participación que se están dando en España, se vincula inexorablemente al autoconsumo. Así lo señalaba uno de los expertos: “veo claramente en el autoconsumo la palanca de cambio porque es difícilmente controlable por nadie, difícilmente controlable por la industria, difícilmente controlable quizás por la política”.

Veo claramente en el autoconsumo la palanca de cambio porque es difícilmente controlable por nadie, difícilmente controlable por la industria, difícilmente controlable quizás por la política

Sobre esta última etapa se recordó que anteriormente no había habido nunca una modificación del sistema eléctrico que no hubiera contado con todos los actores, consumidores incluidos, porque este es un tema de Estado, “nunca -se apostilló– ha habido una administración que haya tenido menos diálogo con el sector que este Gobierno”.

Ante el debate de distintas proposiciones no de ley del final de esta corta legislatura sobre el cierre del carbón o de la nuclear, uno de los asistentes señaló que más importante que el debate sobre qué es lo que hay que cerrar (aunque reconocía que hay tecnologías que ya no tienen hueco como el carbón por su vinculación al cambio climático) “es electrificar el resto de la demanda de energía, es decir, lo que no puede ser es que hoy la electricidad solo supone el 25% de la energía final y en los demás usos es mucho más contaminante, es mucho más dependiente”. Efectivamente, en un foro anterior ya concluíamos que el sector eléctrico se ha equivocado de enemigo, en vez de limitar la entrada de otros actores en el sector renovable tenía que haberse dedicado a ampliar su trozo de la tarta del uso energético para aumentar la demanda de electricidad. Así, se señalaba que, en la matriz energética de consumo actual prácticamente tres cuartas partes son hidrocarburos, que las renovables quedan en un 12% y que por tanto es muy grande el esfuerzo que hay realizar para una electrificación que debe ser la clave en los próximos años.

En este sentido, se indicaban dos aspectos a tener en cuenta. Por una parte, cada vez hay una elasticidad menor pues antes la demanda de energía podía crecer por encima del PIB mientras que ahora si crece el PIB al 3%, la demanda energética solo llega apenas al 1%. Además, también mejora la eficiencia energética, algo que muchas veces no se tiene en consideración, es decir, que para producir el mismo bien necesitamos menos unidades de energía.

En este punto también se apuntaba por parte de alguno de los presentes que “el papel del gas puede suponer una trampa para las renovables puesto que no vienen para apoyar su desarrollo sino para ocupar un hueco que puede dificultar dicho desarrollo”.

Otro de los temas recurrentes, la viabilidad de un pacto de Estado en el tema energético, no fue compartida por todos. Uno de los ponentes argumentaba que era contrario a ese pacto de Estado “porque si se hubiera firmado en 2011 con el consenso de todos ahora el sistema no habría avanzado ni tampoco el debate, ya que, si todos hubiéramos dicho fenomenal, 20% carbón, 20% nuclear, 20% renovables y 20% gas, que es lo que todo el mundo defendía en 2011, hoy no estaríamos diciendo que vamos a un escenario 100% renovable”. Otro de los intervinientes señaló que “pacto de Estado sí o pacto de Estado no, lo importante es que hay que hacer una política que tenga una planificación a medio y largo plazo, porque si no lo seguiremos pagando.”

Otros apuntaron que hay dos discursos: uno el de lo que ha pasado y otro el de lo que va a pasar en el futuro. “Llevamos mucho tiempo en el sector hablando de lo que ha pasado y hay que hablar más de lo que hay que hacer. Si me preguntas si las renovables tienen futuro o no, mi respuesta es que sí, sin ninguna duda. Ahora mismo hay tecnologías como la eólica o la fotovoltaica que están ya a punto y tecnologías como el carbón, el petróleo y el gas, en las que, y es algo que se percibe, los intereses de las empresas a la hora de hacer inversiones tienen ya muchos factores en contra que hacen que se lo piensen como descubres cuando hablas con empresas tecnológicas, tipo Google o Telefónica”. Una sensibilidad que no comparte tanto la sociedad que se guía más por lo que escucha, en la que va calando lo que oye en los periódicos o en la radio, y que es uno de los problemas de lo que pasa en España con las renovables. Han conseguido que aparezcan como una tecnología cara y en el fondo mala, una barrera social que se ha desarrollado en los pasados años. Pero a futuro no hay ninguna duda de que las renovables se van a desarrollar.

Llevamos mucho tiempo en el sector hablando de lo que ha pasado y hay que hablar más de lo que hay que hacer. Si me preguntas si las renovables tienen futuro o no, mi respuesta es que sí, sin ninguna duda

Por último, se recordaban los saltos que se dan en la percepción pública de algunos temas: “a principios del 2000 el cambio climático a todo el mundo le parecía una farsa y las renovables una tontería y ahora mismo todos están de acuerdo en que el cambio climático existe y que hay que luchar contra él. Y esto es un proceso que nos puede parecer largo, estamos hablando de 16 años, de 2000 a 2016, pero que en realidad no es tan largo teniendo en cuenta el cambio de mentalidad que experimenta la sociedad”.

El sector eléctrico va a cambiar radicalmente de aquí a unos años. Hay determinados temas que sí o sí se van a desarrollar, el coche eléctrico, el almacenamiento de energía, el autoconsumo, la autogeneración

En definitiva, a futuro la perspectiva es buena desde el punto de vista del desarrollo de las renovables, pero -como manifestaba uno los participantes- “si ese desarrollo va a depender mucho de las eléctricas, hay que pensar que va a ser un negocio más para éstas”. Finalmente, otro concluía: “el sector eléctrico va a cambiar radicalmente de aquí a unos años. Hay determinados temas que sí o sí se van a desarrollar, el coche eléctrico, el almacenamiento de energía, el autoconsumo, la autogeneración. Mejor dicho, todo junto configura que en el futuro vamos hacia una generación, una red de transporte y de distribución menos concentradas, para pasar a otras más distribuidas”.

[1] SKV son las siglas del nombre del blog de Gesternova “SoloKilovatiosVerdes”)

[2] Las opiniones vertidas en este resumen del debate no comprometen a ninguno de los participantes en el mismo sino que son responsabilidad de Solokilovatiosverdes como interpretación de lo manifestado en el transcurso de la reunión.  Entre los asistentes figuraban, entre otros, José Miguel Villarig, Antonio Baena, Mikel García-Prieto, Juantxo López Uralde, Iñaki de las Heras José María González Vélez, Jorge González Cortés y Sergio de Otto.