Triodos Bank y Gesternova coinciden en unas cuantas cosas. Como mínimo, en que ambas organizaciones abrimos camino, unos en banca ética y otros ofreciendo la posibilidad de contratar energía 100% de origen renovable para empresas y hogares. También en que Gesternova cumple en 2015 su décimo aniversario*, algo que nosotros hicimos el año pasado en España, aunque este banco europeo y diferente se fundase antes, en 1980, en Holanda.

 *Gesternova celebró en 2015 su X Aniversario 

En los inicios era más difícil explicar a la gente que realmente podía existir otra banca, que nosotros íbamos a contarles qué hacíamos con su dinero, o sea ser transparentes. Y no solo eso, convencer de que además íbamos a invertir sus ahorros en economía real con un impacto positivo, en sectores como el de las energías renovables, donde la organización fue pionera a nivel de financiación ya en 1986, tras la inhumana catástrofe de Chernóbil.

Como responsable de los Inmuebles del banco, cuando este abrió sus puertas en España participé en lo que era una innovación para la entidad, que funciona de forma no presencial en el resto de Europa. Nos dimos cuenta de que aquí teníamos que abrir oficinas y, desde mi área, quisimos que estas también  contasen la realidad que había detrás, que fuesen más que oficinas comerciales convencionales. Dentro de las oficinas tenía que estar reflejada la filosofía del banco y su apuesta por los sectores en los que invertimos (social, cultural y medioambiental). Debemos ser coherentes en el día a día de una oficina con aquello que quería conseguir el banco fuera de aquellas paredes físicas.

Dentro de las oficinas tenía que estar reflejada la filosofía del banco y su apuesta por los sectores en los que invertimos (social, cultural y medioambiental)

Un paso fundamental en cuanto al medio ambiente llegó, en parte, gracias a Gesternova. En 2012, tras un proceso que se había iniciado antes, conseguimos que todas las instalaciones de Triodos Bank en España se abasteciesen con energía 100% de origen renovable, la proporcionada por esta comercializadora verde que hoy da servicio a 14.000 clientes en España. Esto se unía a toda una serie de medidas para optimizar la sostenibilidad de nuestras oficinas.

Qué mejor forma de cerrar el círculo: invertir en energía sostenible y consumirla. Hoy aún nos queda mucho por hacer en este ámbito. Por un lado, el banco apuesta por financiar la energía sostenible de forma más integral, también a través de proyectos de eficiencia energética o de construcción sostenible, en los que tanto peso tiene la energía de cara a su impacto ambiental global. En lo que más me ocupa personalmente, queda potencial por delante, con la instalación y gestión de sistemas de monitorización del consumo energético en nuestra propia casa. Lo estamos haciendo ahora mismo, por aquello de que, en primer lugar, la mejor energía es aquella que no se consume y luego, cuando esta es necesaria, debe ser energía sostenible.

Uso racional de los recursos que nos da la naturaleza

Durante el siglo pasado y de forma acelerada en las últimas décadas, se han vivido diversas revoluciones tecnológicas vinculadas con la energía. No son tantas las generaciones, si lo vemos en conjunto, que han visto la luz eléctrica. Pero a partir de ahí se ha producido un rápido viaje desde el uso de la energía que se tenía más a mano, fuese o no la más contaminante, a un mayor avance técnico y uso racional de los recursos que nos da la naturaleza, con las energías renovables.

¿Qué nos falta para conseguir un progreso más claro? Aunque la técnica continúe mejorando, queda algo pendiente que no tiene que ver con ella. Es una revolución mental, una forma de pensar que entienda cómo la energía está conectada con nuestro bienestar y puede estarlo también con nuestra desgracia, si no somos conscientes de realidades como la del cambio climático. Enhorabuena Gesternova por encender la chispa del cambio.