La luz va a subir. Según la jerga oficial, porque durante el primer semestre los precios han sido bajos “por la meteorología”, como si la ciencia que estudia el clima tuviera poderes mágicos, capaces de influir en el precio de casación de la electricidad en el Mercado; cualquiera diría que en los despachos de Industria se tiene alergia a reconocer que los bajos precios del Mercado se deben a la producción eólica e hidráulica renovable.

En los próximos meses, las eléctricas devolverán a los consumidores unos 250 millones de euros correspondientes al primer trimestre y algo menos por el segundo trimestre, porque el precio de casación del Mercado ha sido inferior al que estableció el Gobierno tras suspender las subastas Cesur. ¿Y saben por qué? Pues, porque, afortunadamente, tenemos aerogeneradores y centrales hidráulicas que producen mucha electricidad en invierno. Son las renovables y su oferta a precio cero las que reducen el precio del Mercado, no “la meteorología”.

Olvidándonos de que nos gustaría escuchar a nuestros cargos públicos hablar bien de las renovables de vez en cuando, centrémonos en el hecho: las renovables bajan el precio de la electricidad en los mercados eléctricos marginalistas, como los europeos, porque desplazan a las ofertas más caras. Con mucha generación renovable hay largos períodos de precios bajos que acaban reflejándose en el recibo del consumidor, razón por la que se va a devolver lo cobrado de más este año.

 Las renovables bajan el precio de la electricidad en los mercados eléctricos marginalistas, como los europeos, porque desplazan a las ofertas más caras

El precio de tasación y el gas

La próxima subida de la luz se deberá tanto a que con buen tiempo hay menos viento y menos agua, como a que las eléctricas están reduciendo la producción hidráulica y la nuclear, que también ofertan a precio cero. Como resultado, el precio de casación del Mercado está subiendo mucho porque lo marca el gas, una tecnología mucho más cara. Los contratos de futuro de la luz ya reflejan esta práctica del oligopolio eléctrico con alzas que pueden, perfectamente, compensar las devoluciones del primer semestre.

Sin embargo, al margen de la punible manipulación del Mercado, las ofertas a precio cero van a ser menos de ahora en adelante, como resultado de la publicación en el Boletín Oficial del Estado de la nueva regulación de las renovables.

Esta nueva normativa, el Real Decreto 413/2014, deja al 28% de la potencia eólica instalada sin retribución al margen del Mercado. Y para esos parques y para muchos otros, con escasas ayudas, ya no tiene sentido ofertar a precio cero; como mínimo, deben cubrir sus costes operativos, algo que no ocurriría si el precio de casación es muy bajo, como pasó durante la Semana Santa de 2013, cuando fue inferior a 1€/MWh durante 324 horas.

Un panorama similar tiene la minihidráulica: un 20% de las centrales, anteriores a 2004 –como la eólica, tras un cambio de última hora en la normativa– también recibirá el precio del Mercado solamente.

 

Ofertas eólicas a más de 30€/MWh

En una reciente jornada organizada por la Asociación Empresarial Eólica se afirmaba abiertamente que la oferta mínima de los parques rondaría los 30 €/MWh, dependiendo de las particularidades de cada uno. La minihidráulica también se ha planteado la opción de ofertar un precio mayor que cero, pero no hay una toma de posición sectorial tan clara al respecto.

El cambio de regulación tuvo efecto en julio, con la publicación de la Orden de Parámetros que desarrolla el citado Decreto. Como se aplica desde julio del año pasado, algunas empresas habían empezado a ofertar un precio por su electricidad desde hace meses, curándose en salud por lo que pudiera pasar. No obstante, el grueso de los afectados, entre los que están los grandes actores, Iberdrola y Acciona, ha seguido operando de la forma tradicional. En el sector se da por hecho que la oferta a precio cero ha muerto, pero no se tiene la evidencia porque, según el sistema del Operador del Mercado, las ofertas son secretas hasta que pasan 90 días.

En el sector se da por hecho que la oferta a precio cero ha muerto, pero no se tiene la evidencia porque, según el sistema del Operador del Mercado, las ofertas son secretas hasta que pasan 90 días.

¿Qué efecto tendrá el cambio?

Con poca producción fluyente, ninguno, porque el precio de casación lo seguirá marcando la tecnología más cara, que es el gas. Pero con mucha producción fluyente –por culpa de la “meteorología”, ya saben– la cosa cambia, porque al no ofertar a cero, la eólica puede marcar el precio de casación. Como resultado, el precio medio del Mercado aumentará, y con él nuestro recibo de la luz.

¿Compensará esa subida la reducción de las primas? ¿Se volverá a producir el absurdo fenómeno de que el precio de casación sea cero? Nadie pone la mano en el fuego, porque serán cosas que se descubrirán sobre la marcha. Igual que descubriremos qué ocurre con la prioridad de despacho si, por casualidad, un parque eólico y un ciclo combinado ofertan al mismo precio. E igual que descubriremos qué ocurre con ese nuevo mercado de ofertas renovables –es prioritario evitar los desvíos–, en el que deben ser protagonistas los agentes intermediarios.