A los amigos de Ballena Blanca, nueva revista de medio ambiente y economía, no se les ocurrió mejor idea para el reportaje central de su primer número (en unas semana aparece el segundo) que tratar de explicar el “lío eléctrico” (excelente forma de resumirlo) planteando ocho preguntas y sus correspondientes respuestas en el ámbito de la popular serie `Los Simpson´ que lleva años y años triunfando en las televisiones de medio mundo. Desde el acierto de convertir al presidente de una compañía eléctrica española en el malvado Señor Burns en una inocente pero sublime caricatura hasta explicar el sistema de conformación de precios del sistema eléctrico español con el ejemplo de la compra de donuts por parte de Homer todo el reportaje de Clemente Álvarez es un acierto para describir eso: el lío eléctrico. Con su permiso aquí reproducimos las preguntas y resumimos las respuestas. No tienen desperdicio por lo que no ha sido tarea fácil.

¿Hay un señor Burns en el mercado eléctrico?

Charles Montgomery Burns es el propietario de la única central eléctrica de Springfield. En España ¿puede haber varios señor Burns? Son muchas las voces que critican el oligopolio de cinco empresas que dominan por completo el mercado: Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, E.ON España y EDP (las cinco integrantes de la asociación Unesa). “En el sector eléctrico español no hay un oligopolio, hay dos: uno en la producción y otro en la distribución, lo curioso es que las mismas dos o tres empresas que dominan el mercado de la producción son también las que dominan el de la  distribución y esto complica más el problema”, asegura Gerard Llobet. En el caso del transporte de la electricidad por las redes, por ejemplo, existen en el país cerca de 350 distribuidoras, pero solo estas cinco grandes eléctricas concentran más del 90% del mercado. Unesa ha rechazado realizar cualquier comentario para este reportaje. ¿Qué diría el señor Burns?: “Smithers, suelta a los perros”.

En el sector eléctrico español no hay un oligopolio, hay dos: uno en la producción y otro en la distribución, lo curioso es que las mismas dos o tres empresas que dominan el mercado de la producción son también las que dominan el de la  distribución y esto complica más el problema

¿Sabría Marge a qué hora poner una lavadora en España?

En abril entró en vigor en España un nuevo sistema para calcular el precio de la electricidad de los hogares que varía hora a hora en función del mercado mayorista de la electricidad (pool). Esto que daría para un capítulo desternillante de los Simpson puede ser muy interesante si uno tiene en su casa un contador inteligente capaz de transmitir a la compañía eléctrica su consumo eléctrico por horas, pues a uno le merecería la pena poner a funcionar la lavadora justo cuando la electricidad sea más barata. Claro que esto sería en la ficción televisiva, pues en el mundo real la gran mayoría de los españoles todavía no tiene uno de estos aparatos, por lo que la factura se realizará en base a un promedio. Hay que recordar que el método anterior que fijaba la tarifa eléctrica para la mayoría de los hogares era a través de subastas (CESUR) en las que participaban las grandes eléctricas e intermediarios financieros.  “Es positivo que se hayan cargado las subastas, en los casi cuatro años y medio que estuvieron funcionando los consumidores pagamos de media entre un 15 y un 17 por ciento más por la electricidad, lo que supone un sobrecoste de 1.000 millones de euros al año”, cuenta Natalia Fabra.

¿Cómo se explica el mercado mayorista con donuts?

Pongamos que Homer entra en la tienda de Apu a por donuts para toda la familia y va comprándolos del más barato al más caro. Si el precio de los donuts funcionase como el mercado mayorista de la electricidad, Homer empezaría por comerse aquellos que le ofrecen más baratos, pero el precio definitivo sería el mismo para todos los que se zampase y lo marcaría el último que se llevase a la boca (el más caro). Si después de engullir cinco donuts glaseados sencillos todavía se le antojase uno relleno de natillas con cubierta de chocolate y sprinkles de colores que Apu trae de una pastelería de las afueras (con el considerable impacto ambiental de las emisiones de la furgoneta de reparto) tendría que pagar los seis al precio más caro, el del último. Aunque parezca extraño, esta forma de subasta resulta habitual en mercados mayoristas. Y también es la que se utiliza para decidir qué empresas entran en cada momento a vender sus kilovatios en el sistema eléctrico español.

¿Se equivoca Lisa al defender las energías renovables?

En el décimo noveno episodio de la vigésimo primera temporada de Los Simpson, titulado ‘La chiquita y la ballena’, ocurre algo muy interesante: Lisa convence a Homer para pasarse a las energías renovables y la familia coloca una turbina eólica en medio de su jardín. Así empieza una hilarante historia en la que los Simpson prueban a vivir “intermitentemente” (usando la electricidad solo cuando hay viento) o incluso le quitan energía a su vecino Ned Flanders para poner a funcionar ventiladores que hagan mover las palas de su aerogenerador. ¿Se equivoca Lisa al defender estas tecnologías? El caso español resulta desconcertante: en 2013 este fue el primer país del mundo donde la eólica logró situarse como la principal fuente de generación en un año completo; algo inimaginable hace poco que prueba que estas energías limpias ya no son ningún chiste. Pero a la vez, en los últimos años se han sucedido los recortes a las renovables, acusándolas de ser demasiado caras para el sistema y sorprende el ensañamiento demostrado por el Gobierno con una industria admirada en el resto del mundo y que tiene grandes ventajas no solo ambientales sino también económicas (como tratarse de energías autóctonas por las que no hay que pagar a otros países). “Sí, han supuesto una alta inversión, pero es como el que envía a los hijos a la Universidad, es una lástima que se vaya ahora hacia atrás cuando son competitivas”, comenta Jorge Morales de Labra.

La eólica y los Simpsons

 

¿Puede ahorrar la familia Simpson si apaga la televisión?

La serie de Los Simpson comienza siempre con una secuencia de apertura en la que toda la familia corre a sentarse frente a la televisión. Como arquetipo de una familia media americana estos personajes amarillos pasan mucho tiempo (y reposiciones) delante de este aparato, por lo que su consumo eléctrico debería ser alto. De hecho, en los  hogares españoles, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, la tele es el tercer electrodoméstico que más consume de media en una casa (263 kWh al año), por detrás de  la nevera (662 kWh) y el congelador (563 kWh). Paradójicamente, si los Simpson apagasen la televisión en España para reducir su consumo, apenas se notaría en su factura. Esto ocurre por la subida acordada por el Gobierno de la parte fija que se paga en concepto de ‘potencia contratada’. Aunque consumamos menos kilovatios hora, el mayor peso de esta parte fija hace difícil reducir la factura.

¿Qué pasa si todo Springfield se pone a ahorrar a lo bestia?

Pongamos que toda la ciudad de Springfield se pone a ahorrar a lo bestia: uno de los problemas de reducir de forma drástica el consumo es que los ingresos van a bajar y esto puede poner en peligro el mantenimiento del propio sistema. Así pues, para desarrollar políticas de eficiencia realmente incisivas sería necesario desvincular del consumo la parte de los costes fijos imprescindible para que siga llegando la electricidad a las casas. “Yo soy partidario de calcular los costes fijos de la red y repartirlos entre todos en el término fijo”, incide Morales de Labra. “Eso tiene todo el sentido del mundo, pero si se hace de forma justa y transparente, y para ello lo primero es ver cuáles son esos costes fijos”. Ahí empiezan las discrepancias.

¿Debe pagar Homer al bar de Moe por la cerveza que bebe en casa?

Uno de los grandes atractivos de las renovables es la posibilidad de ponerse a producir uno mismo electricidad desde casa. Y con la caída del 80% de los precios de las placas fotovoltaicas desde 2008, esta empezaba a ser ya una opción más barata en España que la electricidad del sistema. Era hasta que el Gobierno se inventó el llamado ‘peaje de respaldo’. Es como si en el bar de Moe de Springfield se obligase a pagar una cantidad de dinero a los clientes que llevan su propia cerveza por el uso de las instalaciones. Ahora bien, ¿y si lo que cobra Moe es también la cerveza que fabrican sus clientes en su propia casa sin pisar el bar? Esto mismo ocurre con el ‘peaje de respaldo’, según la propuesta de RD para regular el autoconsumo: los productores deben pagar por aquella electricidad que producen y consumen ellos mismos sin usar la red eléctrica. “Yo estoy de acuerdo con pagar todo aquello que toca la red, pero no más”, comenta Frederic Andreu, director de SolarTradex.

¿Y si Moe cobrase la cerveza que fabrican sus clientes en su propia casa sin pisar el bar? Esto mismo ocurre con el ‘peaje de respaldo’, según la propuesta de RD para regular el autoconsumo: los productores deben pagar por aquella electricidad que producen y consumen ellos mismos sin usar la red eléctrica

¿Acabará la tienda de Apu con el monopolio del señor Burns?

¿Acabará Apu con el monopolio del señor Burns vendiendo módulos solares como si fueran un electrodoméstico más? Según Llobet, empieza a hablarse mucho de nuevas baterías domésticas para que cada consumidor se gestione su electricidad como quiera: “En un mundo en el que la gente pudiera recargar sus baterías, el interés por los ciclos combinados se reduciría mucho”. ¿Y si fuesen las grandes eléctricas las que se lanzasen a vender placas solares a los particulares? “ Yo estaría encantado, es lo que tienen que hacer”, asegura Morales Labra. “El posicionamiento de las grandes empresas es ahora muy cerrado, intentan mantener su viejo modelo, pero este es el cambio de negocio que necesitan”.

Artículo original de Clemente Álvarez para Ballena Blanca adaptado y resumido por SoloKilovatiosVerdes

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