En este año con tantos comicios, todos los que nos preocupamos por el medio ambiente deberíamos echar un vistazo al contenido de los programas electorales de los distintos partidos políticos. Entre los temas básicos tradicionales, como la carga impositiva y su distribución, o las políticas de fomento del empleo, deberíamos buscar qué nos proponen en materia energética.

Es muy difícil que en dichos programas vayan a plasmar cosas con mala prensa, así que será raro que defiendan la prolongación de la esperanza de vida de las centrales nucleares o el apoyo a la extracción de hidrocarburos mediante la técnica del fracking, aunque eso forme parte de la agenda oculta –o impuesta– de los partidos con opción a gobernar.

Sin embargo, dando por sentado que quienesquiera lleguen a los despachos del poder harán cosas diametralmente opuestas a las prometidas durante la campaña, no está de más que tengamos unas cuantas ideas claras en materia energética, de modo que podamos valorar con criterio qué falta en los programas electorales y, si se da el caso, qué sobra.

No está de más que tengamos unas cuantas ideas claras en materia energética, de modo que podamos valorar con criterio qué falta en los programas electorales y, si se da el caso, qué sobra

 

Y una buena guía la facilitan las asociaciones ecologistas, que defienden, como no podía ser menos, un modelo energético ciento por ciento renovable.

Como las citas con las urnas son una de las obligaciones más importantes de los ciudadanos, las cinco principales ONG verdes, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO Birdlife y WWF, han recopilado las medidas energéticas que consideran más efectivas con vistas a las próximas elecciones autonómicas del 24 de mayo:

  • Fomentar, mediante las agencias regionales de energía, planes integrales municipales que apoyen la transición hacia el nuevo modelo energético cien por cien renovable.
  • Generar electricidad limpia en los edificios públicos (escuelas, hospitales, bibliotecas…) y sustituir las energías fósiles para calefacción por nuevos sistemas renovables.
  • Promover el autoconsumo, la generación distribuida y comunitaria de energía fotovoltaica y eólica, así como la recuperación de pequeños saltos de agua.
  • Informar a la ciudadanía de las opciones de consumo renovable en el hogar.
  • Apoyo institucional y económico a las Pymes, industrias y comercios en materia de ahorro y eficiencia energética.
  • Incorporar las tecnologías más eficientes en los sistemas públicos: alumbrado, climatización y sistemas de abastecimiento y depuración de aguas.
  • Facilitar el acceso de las comunidades de vecinos a los fondos comunitarios previstos para la rehabilitación, regeneración y renovación urbana.
  • Promover modelos de rehabilitación integral que obtengan un ahorro energético del 70% en cada edificio.

 

Junto a estos puntos específicos, las cinco entidades reclaman luchar contra la pobreza energética y la aplicación de otras medidas directamente relacionadas con la energía, pero incluidas en otros apartados más amplios, como la movilidad o la fiscalidad.

Así, no podía faltar demandas como el potenciar el coche eléctrico y los puntos de recarga con energías limpias y con autoconsumo, o el modular los impuestos de matriculación y circulación en función de las emisiones de los vehículos. En esta misma línea, el Impuesto de Bienes Inmuebles debería estar relacionado con la calificación energética de los edificios.

No podía faltar demandas como el potenciar el coche eléctrico y los puntos de recarga con energías limpias y con autoconsumo, o el modular los impuestos de matriculación y circulación en función de las emisiones de los vehículos

Para finalizar, las ONG piden que las comunidades autónomas sean declaradas territorios libres de combustibles fósiles, mediante la prohibición de realizar prospecciones de hidrocarburos, incluido el polémico fracking, y que preparen su propia legislación y sus propios planes de adaptación al cambio climático, en línea con los que ya ha preparado el Gobierno central.

Quizá alguno piense que se trata de un brindis al sol, de mera palabrería, pero la gran mayoría de las propuestas son coherentes, de puro sentido común, y ya se aplican en muchos lugares, aunque no con la intensidad debida para frenar el cambio climático, ese gran problema global contra el que también se actúa localmente.