El pasado mes de julio escribía en El Economista un artículo titulado “Ni reforma, ni política energética”, en el que hacía referencia al “infumable” “RDL 9/2013 por el que se adoptan medidas urgentes para garantizar la estabilidad financiera del sistema eléctrico” en cuya exposición de motivos se hacen afirmaciones que no podía pasar por alto y que ahora es ocasión de retomar. 

 

La primera de las verdades sobre el déficit de tarifa hace referencia a la causa principal, al pecado original, que nos ha llevado hasta donde nos ha llevado y esa no  es otra que la ausencia de reacción y de política energética de los responsables políticos, en este caso irresponsables que se han sucedido al frente de esta parcela de poder. Si ya en 1997 la Ley 54/97 del Sector Eléctrico orientaba al sistema eléctrico a su liberalización, ¿por qué en 16 años no se ha llevado a cabo?

Podemos asegurar que si así se hubiera hecho hoy no habría déficit. Hemos fomentado, no, nosotros no, los irresponsables que se han sucedido para dirigir la política energética (SIC), un mercado cautivo y unos costes (tarifa y peajes) fijos, para que los sigan cobrando cinco empresas. Así de claro. ¿Por qué no se cargan los costes del sistema al término de la energía como algunos venimos reclamando desde hace tiempo? Seguramente porque se favorecerían políticas de ahorro y eficiencia, se abarataría el precio al consumidor, que no tendría que pagar nada más que por lo que consume, y milagro, no habría déficit.

El déficit de tarifa y las previsiones del Ministerio

Segunda verdad del barquero: el deficit  se produce por las previsiones del Ministerio de “los costes reales asociados a las actividades reguladas”, no por los costes en sí como se afirma erróneamente (deliberado, pero dejémoslo en error) en la citada exposición de motivos del RDL. Previsiones en las que siempre el Ministerio se equivoca pero que  nunca rectifica ni toma medida para compensar la desviación del año anterior.

Tercera verdad: no puede hablarse de un incremente de la producción de renovables porque estas se han quedado por debajo del objetivo del 12 por ciento de energía primaria para 2010 que establecía la Ley 54/97 aprobada con los votos del Partido Popular, entre otros. En 2010 nos habíamos quedado el 11,3 por ciento según los datos del propio Ministerio. No, las renovables en su conjunto han crecido casi, sí “casi, lo que como país habíamos decidido y refrendando por distintos gobiernos hasta que les forzaron a aplicar la marcha atrás.

Cuarta verdad: desde 2009, con el RDL 6/2009, luego el RDL 6/2010, luego …… se están aprobando medidas “urgentes” para la corrección del déficit cargando las tintas contra las renovables con medidas tan arbitrarias, por ejemplo,  como limitar las horas de funcionamiento de la fotovoltaica (medida a todas luces alegal y retroactiva) que sin embargo fue presentada como la gran solución. Sorpresa, después de un carro, de un camión de reales decretos ley, reales decretos, alguna ley y otras normas contra las renovables el déficit sigue creciendo.

Conclusión del barquero: ¿No será verdad que se han equivocado en el diagnóstico? Porque sería muy grave  que nos hayan querido equivocar.