Sí, lo confieso, soy uno de esos “exóticos” conductores que a diario se desplazan por la ciudad de Madrid y alrededores con un vehículo impulsado simplemente por electricidad…. de origen renovable, por supuesto. Ya he superado, vacaciones de por medio, los mil kilómetros recorridos con él y en resumen puedo decir en dos palabras: ¡estoy encantado!

Me he acostumbrado a que, al bajarme o antes de subirme, me pregunten un montón de cosas sobre el coche y voy a tratar de responder sobre “todo lo que usted quiso saber del coche eléctrico y nunca se atrevió a preguntar”. Pero antes de las cosas prácticas, quiero mencionar lo que para mí es lo mejor.

Siempre se ha tenido la idea de que los coches eléctricos eran lentos y pesados. Pues bien, creo que esa imagen está totalmente alejada de la realidad. Los coches eléctricos actuales se mueven entre el tráfico con la misma soltura que la mejor de las berlinas y cuando se trata de conducir en recorridos interurbanos, ocurre exactamente lo mismo. Sí que hay una diferencia y es que la aceleración y las recuperaciones son simplemente “fulgurantes”, como podría decir un periodista del motor. Bueno, hay otra. Todo ocurre en un silencio que sólo se interrumpe al aumentar la velocidad por el efecto del viento. Las sensaciones son inmejorables y con la tranquilidad de saber que el impacto medioambiental de nuestro desplazamiento es prácticamente nulo. Disfrutar conduciendo y respetar el medioambiente son dos cosas compatibles.

El consumo

Entre los aspectos prácticos, una pregunta muy frecuente es la del consumo. Podemos expresarlo en dinero o en kWh que es lo que el coche mide. En una conducción normal, con recorridos por carretera y por ciudad, mi coche consume 15 kWh cada 100km. En euros supone con una tarifa 2.0A de Gesternova por ejemplo 1,80 € de electricidad. Si el mejor de los coches diésel urbanos consume cuatro litros de gasoil en el mismo ciclo, supone aproximadamente un coste del combustible de 4,30 € por cada 100km. Estos datos son por supuesto discutibles, pues hablamos de una experiencia concreta con un vehículo eléctrico contra la media de un coche similar movido por gasoil. No obstante se puede hacer el lector una idea de la importante diferencia que existe.

Mi coche consume 15 kWh cada 100km. En euros supone con una tarifa 2.0A de Gesternova por ejemplo 1,80 € de electricidad. El mejor de los coches diésel urbanos consume 4 litros de gasoil en el mismo ciclo, lo que supone aproximadamente un coste de 4,30 € por cada 100km

La autonomía

¿Y de autonomía? Si uno es un as del volante y conduce con la máxima eficacia, se pueden alcanzar los 130km de autonomía en el caso de mi coche, suficientes para un urbano y para los recorridos habituales. Los primeros kilómetros se tiene un poco de miedo a quedarse tirado, pero con la práctica y el uso, ganamos confianza y no nos preocupa tanto la autonomía. Además lo cargo a menudo en la oficina, que es donde el coche pasa parado la mayor parte del tiempo y los fines de semana, por lo que la autonomía está casi siempre disponible al 100%.

Si queremos cargarlo completamente con un wallbox o cargador de pared, el coche estará listo en menos de 5 horas. Si disponemos de un cargador de corriente continua, bastarán 20 minutos para cargar el 80% de la batería. ¿Realmente necesitamos más rapidez?

Oiga, y ¿Cuánto cuesta?

Teniendo en cuenta que cada coche pasa parado de media el 90% de su vida, todos los coches me parecen caros. Pero si hablamos de euros contantes y sonantes, es evidente que los eléctricos no son coches baratos pero sí agradecidos. Una revisión cada dos años que apenas supone un cambio de líquido de frenos, lo barato que resulta moverlo o el hecho de poder aparcar en las zonas de estacionamiento limitado gratis son argumentos que juegan a favor del eléctrico por lo que dejamos de gastar, más que lo que gastamos al comprarlo. Durante años ha ocurrido lo mismo con los diésel que a cambio de gastar poco son más caros al comprarlos y más caros de mantener y además muy contaminantes.

Yo ahora conduzco un vehículo eléctrico cargado con energía de origen 100% renovable y, lo confieso, estoy muy, muy satisfecho.