Rotunda y unánime conclusión del segundo Foro SKV[1]: “no puede hablarse de mercado eléctrico puesto que, entre otras cosas, no se dan las condiciones suficientes -no solo de competencia- para que puede denominarse como tal”. El tema de la convocatoria era, en esta ocasión, la formación de precios en el mercado diario de la electricidad, tan controvertido, discutido y cuestionado en los últimos tiempos y para dar respuesta al mismo participaban representantes de empresas productoras, comercializadoras, medios de comunicación y organizaciones sociales[2]. Como sucediera en la anterior edición de este foro que debate los temas de actualidad del sector energético, la unanimidad obtenida en  el diagnóstico fue más difícil de lograr a la hora de elaborar las propuestas de cambio en el sistema eléctrico.

En primer lugar se apuntó que el tema de la formación de precios no es una cuestión exclusiva de España,  Europa se preocupa y se ocupa del tema y en la Comisión se han dejado en marcha iniciativas que el nuevo equipo de energía tendrá que convertir en propuestas, “el problema es que en España son más evidentes las ineficiencias del sistema”.

El principal inconveniente de este supuesto mercado eléctrico es que se trata de un mercado marginalista de productos muy distintos “en el que se le da un mismo precio al final a verduras, frutas, carnes y pescados” en alusión a la diversidad tecnológica del mix eléctrico.  Se trata además de un mercado controlado por unas pocas empresas que tienen un mix con varias tecnologías que les permite jugar con el precio final en detrimento de los productores exclusivamente renovables.  “Un mercado puro –dijo uno de los participantes- debería partir de la base de que todo el mundo pueda acceder al mismo en iguales condiciones”.

Entre las razones mencionadas para concluir que no puede hablarse de un mercado (“es una falacia”) destaca la ausencia de competencia, “por la naturaleza propia de esta actividad, por el lío político permanente normativo, por lo que sea, pero aquí no hay competencia”.  Uno de los participantes iba más lejos al apuntar que “hay compañías que llevan muchos años con muchos privilegios, en un negocio muy pegado al terreno, además con tecnologías que cada una es un mundo”. Por todo ello la conclusión es que “es un disparate que a eso se le llame mercado.  Porque no lo es. Es lo que hay, es lo que han inventado y es lo que no son capaces de cambiar”.

Por la naturaleza propia de esta actividad, por el lío político permanente normativo, por lo que sea, pero aquí no hay competencia

También se destacó que es insólito que todas las reformas llevadas a cabo por el Gobierno en este ámbito no habían abordado el tema del mercado eléctrico hasta el “episodio de diciembre”, en referencia a la anulación por parte del Gobierno de la subasta CESUR. “Más de una docena de normas y lo único que no se había tocado era precisamente el mercado, se habían ocupado de todo, de la TUR, del bono social, de la hibernación, etcétera pero no del mercado”. Hubo también acuerdo en denunciar la incongruencia del Gobierno que hasta ese momento estaba bendiciendo el mercado, la CESUR y de repente, de un día para otro, decide reformar también deprisa y corriendo el sistema que estaba defendiendo, como se comentaba, “forzado por las circunstancias el Gobierno descubrió que eso era un mercado financiero”, “un chiringuito” para unos o un “pool espasmódico” para otros y acaba “nacionalizando los precios”.

 

El precio marginalista

 

El precio marginalista del mercado eléctrico español se considera incompatible con las energías renovables que tienen unos costes marginales muy bajos mientras que se desaprovecha unas de sus principales ventajas como lo es la posibilidad de dotar a los precios de estabilidad a largo plazo. Las renovables pueden ofrecer esos contratos con un precio estable y en este campo sí podría producir competencia, a juicio de algunos de los participantes, entre distintos productores y de distintas tecnologías. Otro de los intervinientes apuntó que la nuclear podría hacer lo mismo, es decir plantear contratos a largo plazo, pero con la ventaja de estar ya amortizada su inversión y añadió que “no lo necesitan puesto que están encantados de cobrar el precio del gas”.

Los asistentes estuvieron de acuerdo en lamentar que con la desaparición de la primas  el precio que van a cobrar las renovables estará marcado por la cotización del gas en los mercados internacionales lo que se considera un contrasentido.

 

¿Y después de las primas?

 

Como adelantábamos si el acuerdo fue fácil para calificar la situación actual más complicado fue llegar a acuerdos en las fórmulas para cambiar la formación de precios.  La pregunta que se planteaba es ¿Cómo internalizamos los impactos positivos o negativos que produce cada tecnología? A este respecto la primera intervención fue para recordar que cuando se aprobaron las primas o incentivos a las renovables se hacía porque se reconocía la dificultad de internalizar los costes ambientales (penalizar las emisiones, por ejemplo) de las tecnologías convencionales. Con el sistema de apoyo al precio a las renovables se premiaban los costes evitados, aunque solo fuera una parte.

Cuando se aprobaron los incentivos a las renovables se hacía porque se reconocía la dificultad de internalizar los costes ambientales (penalizar las emisiones, por ejemplo) de las tecnologías convencionales. Con el sistema de apoyo al precio a las renovables se premiaban los costes evitados, aunque solo  fuera una parte.

Si se cambia ahora el sistema lo fundamental es que la tecnología que incurre en esos costes ambientales no puede ofertar con precios que los obvian. Hay tecnologías que acuden al mercado ofertando sin internalizar en su precio esos costes que sin embargo pagamos toda la sociedad vía impuestos. Se llegó a plantear que en el caso de la nuclear bastaría que los propietarios de las centrales sean responsables de los residuos que produzcan durante toda la vida radiactiva de los residuos y que tuviesen que suscribir un seguro de responsabilidad civil ilimitada para cubrir el riesgo de daños en caso de vertido o accidente. “Con esto, solo considerando esta externalidad, bastaría para que ellos mismo tomen la decisión de cerrar”.

Viñeta de El Roto publicada en el díario El País el 17 de noviembre de  2008

Viñeta de El Roto publicada en el díario El País el 17 de noviembre de 2008

 

Otro problema que debía resolverse es que algunas tecnologías están cobrando no solo el precio resultante del pool sino que también cobran, y cada vez más, cantidades importantes por otros conceptos, desde mercados de ajuste a pagos por capacidad de los ciclos combinados, conceptos que desvirtúan el mercado puesto que permiten a los agentes que tiene un mix muy variado ofertar a los  precios que más les interesan.  Por eso se afirmó que la falta de firmeza de su generación es un problema de las renovables pero no es el principal. “Lo más importante es la volatilidad del mercado, volatilidad no natural sino resultado del control de ese mercado por parte de una serie de empresas.”

Lo que está en el recibo de la luz

Uno de los temas más discutidos en el panorama energético, y que también lo ha sido en el Foro SKV, es la idoneidad de los conceptos incluidos o no en el recibo de la luz desde los pagos a las extrapeninsulares, a la interrumpibilidad, el bono social, los pagos por capacidad o, incluso, las primas tanto a las renovables como a la cogeneración o los purines. Hay muchos matices en como se aprecia desde cada posición la conveniencia de que estos conceptos figuren en el recibo de la luz de los consumidores eléctricos o si deberían pasar a los Presupuestos Generales del Estado, si son costes sociales o políticos lo que para algunos tampoco sería motivo para sacarlos de la factura eléctrica.

Para empezar respecto a los costes extrapeninsulares que mayoritariamente se considera que es el pago de una solidaridad no discutida pero que no debería recaer sobre los consumidores peninsulares sino sobre el contribuyente uno de los intervinientes señaló que en ese caso había que sacar del recibo de la luz otro concepto como pueden serlo las pérdidas y argumentaba:  “mientras que la electricidad que consume, por ejemplo, un extremeño no tiene apenas pérdidas en el caso de Madrid hay un sobrecoste por este motivo muy notable. ¿Quién tiene que pagar eso? ¿Los  madrileños? ¿Todos los consumidores?

En el caso de la interrumpibilidad sí que hubo consenso para determinar que si bien conceptualmente es una herramienta para la operación del sistema en la práctica se ha convertido en una subvención industrial y hubo quién propuso la subasta de la interrumpibilidad.

Como propuesta de más amplio alcance uno de los intervinientes recordaba que es imprescindible recurrir a la fiscalidad, es más adecuado pagar determinados conceptos a través de los impuestos que son más justos (se supone que sí, por su carácter progresivo) que en el recibo de la luz porque “no debemos olvidar que hay mucha gente que solo puede pagar la luz y el agua.

También se polemizó sobre las primas a los purines, “¿quién tiene que pagarlas el consumidor de luz o del jamón?”,  o las de la cogeneración que se han convertido en algunos casos en fuente de ingresos vital para empresas cuya principal actividad es otra.

Respecto a las primas a las renovables sí que hubo un acuerdo más generalizado de que “caben en el recibo porque están internalizando sus beneficios aunque también hubo quien defendió que la parte de “evolución tecnológica” podría salir de los  Presupuestos.

También hubo consenso para señalar que “si algo sobra es el impuesto eléctrico, que no tiene ninguna justificación y es un atraco al consumidor sobre el que además se aplica el IVA” aunque hubo quien recordó que en otros países de Europa es todavía más alto.

Si algo sobra es el impuesto eléctrico, que no tiene ninguna justificación y es un atraco al consumidor sobre el que además se aplica el IVA

La segunda parte del foro estuvo centrada en el debate sobre la factura desde el punto de vista del consumidor  con un debate de nuevo muy encendido sobre los precios fijos y horarios, la transparencia y otros aspectos que resumiremos en un próximo artículo.

[1] SKV son las siglas del nombre del blog de Gesternova “SoloKilovatiosVerdes

[2] Las opiniones vertidas en este resumen del debate no comprometen a ninguno de los participantes en el mismo sino que son responsabilidad de Solokilovatiosverdes como interpretación de lo manifestado en el transcurso de la reunión.  Entre los asistentes figuraban, entre otros, Jorge Morales de Labra, Jose Luis García Ortega, Carmen Monforte, José María González Vélez, Jorge González Cortés y Sergio de Otto.