Las espadas siguen en alto en la guerra abierta entre los defensores del autoconsumo y el Gobierno. Hay razones, como que este último haya optado por la más restrictiva opción de autoconsumo –un saldado horario sin remuneración por los excedentes–, pero principalmente por que haya introducido un “peaje de respaldo”, conocido popularmente como “impuesto al sol”, al objeto de que los autoconsumidores paguen una cantidad económica al producirse su propia electricidad. Por ahí se dice que es algo excepcional, inaudito, inusitado, insólito, único en el mundo…, pero no es así, o no del todo.

Alemania, el gran motor de las renovables en Europa y, con permiso de China, en todo el planeta, está embarcada en la reforma de su modelo de promoción de las energías limpias. Sigmar Gabriel, el responsable de la cartera de Energía del gabinete germano, acaba de proponer que el autoconsumo abone el 70% de la tasa que, en cada recibo, pagan los consumidores alemanes para fomentar las renovables. Si el autoconsumo es con energía fósil, deberá pagar más: el 90% de dicha tasa.

El motivo que impulsa a Alemania es, teóricamente, el mismo que a España: compensar los costes del sistema eléctrico que los autoconsumidores no abonan al autoconsumir. Así pues, Alemania introducirá un peaje de respaldo y nadie en su sano juicio diría que nuestro vecino del Norte no fomenta las energías verdes, aunque a algunos nos gustaría que avanzase todavía más. Puede argüirse que no debería haber ningún cargo sobre las fuentes limpias hasta que las sucias internalicen todos sus costes, pero esa es otra historia.

“Puede argüirse que no debería haber ningún cargo sobre las fuentes limpias hasta que las sucias internalicen todos sus costes, pero esa es otra historia.”

Siguiendo con lo que pasa más allá de nuestras fronteras, en California, líder mundial del autoconsumo, con 1.300 MW acogidos al sistema de balance neto, un cambio regulatorio acontecido el otoño pasado introdujo una fianza especial de 10 dólares mensuales para todos los consumidores residenciales –se produzcan o no su propia energía– asociada a la generación distribuida y al autoconsumo.

En Arizona están en la misma onda y en noviembre aprobaron incluir un cargo de 70 céntimos por kilovatio de autoconsumo instalado, que para el autoconsumidor medio supone unos cinco dólares al mes. En el Estado de Colorado hay en estos momentos un vivísimo debate sobre la cantidad que los autoconsumidores deberían pagar. Y lo mismo ocurre en Australia. Incluso la Agencia Internacional de la Energía se ha pronunciado a favor de que los autoconsumidores paguen al producirse energía.

Así pues, el hecho de que el Gobierno quiera incluir un peaje de respaldo está en consonancia con lo que ocurre en el resto del mundo. Efectivamente, cuando se autoconsume se sigue disponiendo del sistema eléctrico y se tiene la seguridad de que habrá luz al pulsar el interruptor, haga o no haga sol, haya o no haya viento, llueva o granice. En buena lógica, eso hay que pagarlo. Otra cosa es cuánto hay que abonar por esa garantía de suministro y qué conceptos deben cubrirse con ese pago, en función del modelo eléctrico y la estructura de las tarifas.

Peaje de respaldo al Autoconsumo: España vs Resto del Mundo

Y aquí es donde las diferencias entre lo que ocurre en España y lo que ocurre fuera se disparan. Aquí hay voluntad de que no se haga autoconsumo –excepto para grandes consumidores de electricidad, que estarán exentos del peaje de respaldo–, mientras que fuera se intenta que el autoconsumo siga desarrollándose, pero sin otorgar una injusta ventaja al autoconsumidor sobre el resto de consumidores.

Por eso en España el peaje de respaldo propuesto es un abuso sin paliativos: en el caso de los hogares, éstos pagarán 6 céntimos de euro por kWh y, como resultado, será más oneroso autoconsumir que seguir comprando la electricidad a un suministrador convencional. Comparativamente, la cantidad a abonar sería un 30% más cara que en Alemania, si no fuera porque allí –sabia y significativamente– se ha decidido eximir a todas las instalaciones hasta 10 kW de potencia instalada, propias de los hogares.

 “Comparativamente, la cantidad a abonar sería un 30% más cara que en Alemania, si no fuera porque allí –sabia y significativamente– se ha decidido eximir a todas las instalaciones hasta 10 kW de potencia instalada, propias de los hogares”

También en California siguen apostando por el autoconsumo y la generación distribuida: a pesar de haber introducido una fianza a todos los consumidores sin distinción, han garantizado la continuidad del sistema –la regulación actual terminaba a finales de este año– y han eliminado el cupo que hasta ahora lo limitaba, permitiendo crecer al mercado a su buen ritmo. En Arizona, la cantidad fijada llegó tras un pacto entre los sectores implicados.

La fotovoltaica en régimen de autoconsumo ya es rentable

El Gobierno español sabe que la fotovoltaica, gracias a la gran irradiación del país –un 30% mayor que en Alemania– ya es rentable en régimen de autoconsumo si se le aplica un tratamiento justo. Pensando bien, se puede decir que no quiere abrir la mano hasta que se haya solventado el déficit de tarifa, porque cuantos menos ingresos obtenga el sistema, más difícil será quitarnos la monumental deuda de encima, que ya ronda los 30.000 millones de euros. Siendo malpensado, se diría que favorece descaradamente a unas eléctricas asustadas por las posibilidades del autoconsumo y la generación distribuida, que ya han llegado a manejar informes de la situación que habría en España con 8.000 MW instalados en régimen de balance neto.

“La clave del tema nos la ofrecen las absolutamente desproporcionadas y retroactivas multas que recibirán los autoconsumidores que no se plieguen a las injustas reglas impuestas”

La clave del tema nos la ofrecen las absolutamente desproporcionadas y retroactivas multas que recibirán los autoconsumidores que no se plieguen a las injustas reglas impuestas, de hasta 60 millones de euros, y la potestad que se ha otorgado a los inspectores para que puedan irrumpir sin orden judicial en los domicilios de aquellos que tengan renovables instaladas. Hiede a inquina.