Todos asociamos la energía verde con el respeto al medioambiente y desde luego, es un éxito de los defensores de las energías renovables haber conseguido este reconocimiento. Pero la energía verde supone eso y mucho más: vamos a verlo.

Su ventaja intrínseca, un recurso que se renueva constantemente en la naturaleza, es también fundamental. No olvidemos que muchos de los recursos de nuestro planeta, incluidos los energéticos, son finitos y por tanto debemos entender que aunque hoy sean relativamente abundantes debemos racionalizar su uso. Es por ello que una vez más, las renovables se hacen completamente necesarias por ser inagotables y por estar a disposición de todos, ricos y pobres sin importar su situación geográfica.

Esta última virtud de las renovables, la de estar disponible para todos y en todas partes es y será una de las claves de su desarrollo. Hoy, entre 1.500 y 2.000 millones de personas no tienen acceso a la electricidad.

La fotovoltaica especialmente podrá facilitar el acceso a la energía a todos esos habitantes de nuestro planeta que tienen el mismo derecho que nosotros de disfrutarla.

Podemos resaltar otra cualidad de las renovables enlazando con las virtudes anteriores, la generación distribuida. Es importante para abaratar los costes de los sistemas eléctricos tender redes eficientes, con pocas pérdidas y sostenibles. En países en desarrollo, no es posible tender redes caras de mantener y de construir, sin olvidar que muchas veces, la orografía del terreno impide hacer llegar la energía a núcleos rurales o de montaña por ejemplo.

Las energías limpias, incrementan la independencia energética de los países y por tanto, mejoran o compensan su déficit comercial y los libera de la influencia política y económica de países con recursos energéticos pero poco democráticos en ocasiones.

La energía verde como foco generador de empleo

Las ventajas que hemos enumerado hasta ahora, mezclan aspectos sociales, medioambientales y económicos y fundiendo los tres, podemos mencionar la generación de empleo, cinco veces mayor que la de las energías convencionales. Pero además, fijan población en núcleos rurales y sobre todo no contaminan. No olvidemos que desgraciadamente 15.000 personas mueren todos los años en España por enfermedades relacionadas con la contaminación.

Hay muchas otras virtudes, como su capacidad para abaratar el precio de la electricidad en el mercado mayorista por tener prioridad de entrada en la red y por expulsar de la subasta a las tecnologías más caras e ineficientes.

Como vemos, los argumentos desde todo punto de vista son poco discutibles y compensan con creces las ayudas en forma de primas que reciben para fomentar su desarrollo.