Corría el año 2005 cuando comencé a trabajar en esto de las renovables. Sabía bien de sus bondades porque mi padre llevaba desde finales de los ochenta metido en el ajo de la hoy también castigada mini hidráulica. Una de las primeras cosas que hice fue leer un Real Decreto, el 436/2004,  el último aprobado por el Gobierno del entonces presidente José María Aznar. Para mí, era todo nuevo porque yo no había leído nunca antes un texto normativo sobre energía ya que mi trabajo anterior se desarrolló en una multinacional que fabricaba impresoras. Rápidamente comprendí que esa norma daba la oportunidad de desarrollarse a la tecnología fotovoltaica puesto que se retribuía con el 575% de la Tarifa media de referencia durante sus primeros 25 años de vida y con el 460% el resto de su vida útil, unos 15 años más.

Por tanto, las renovables eran buenas para el Partido Popular  y el Partido Popular, entonces, era bueno para las renovables. Con el cambio de gobierno aquel mismo año, recuerdo que el sector temía la desaparición del apoyo a las energías limpias dado que el PSOE preparaba otro RD que podía hacer menos atractivas las inversiones y reducir la rentabilidad de los proyectos. Por fin alumbró el gobierno socialista su norma para el sector, el RD 661/2007, y en lo tocante a la energía del sol, para sorpresa de todos, mantenía una retribución prácticamente idéntica a la del RD popular sin la referencia de la TMR. Las renovables eran buenas para el PSOE y el PSOE era bueno para las renovables.

El IDAE animaba a invertir bajo el lema "El Sol Puede Ser Tuyo" en el año 2006

Folleto del IDAE animando a invertir en fotovoltaica bajo el lema “EL SOL PUEDE SER TUYO” (Febrero 2006)

Pero como en todas las historias, mientras pasan algunas cosas buenas, pasaban otras cosas malas y un engendro inventado por España, como el futbolín pero inversamente popular, se gestaba: el déficit de tarifa que empieza a crecer con la década de los dos mil y no ha parado de hacerlo hasta ahora, sobreviviendo de momento a tres presidentes de gobierno de distinto color.

Era la excusa perfecta para frenar a las renovables, un sector que se escapaba del control de las privilegiadas empresas que tradicionalmente habían dominado la cosa de la luz en España para recaer en manos de otras empresas y particulares y, claro, no estaban dispuestos a tolerar que otros ganasen dinero haciendo lo mismo “en nuestro coto privado de caza”.

El déficit de tarifa fue la excusa perfecta para frenar a las renovables, un sector que se escapaba del control de las privilegiadas empresas que tradicionalmente habían dominado la cosa de la luz en España

Así las cosas, el Gobierno, con el RD 661/2007, genera un efecto llamada al dar un año a todos los proyectos en gestación para obtener su inscripción en el Régimen Especial, sin anunciar lo que ocurriría el día después en forma de otro Real Decreto, el 1578/2009 el veintiséis de septiembre  que se publicó tres día antes de la fatídica fecha del 29 de septiembre de ese año. Fecha límite que el gobierno de entonces había establecido para conectar todos aquellos proyectos ya inscritos.

Se importaron paneles de China, como se importaban otros materiales de otros sectores, también de Alemania, como de otros sectores. Se importó aparamenta y otros materiales, como en otros sectores, y esto sirvió al gobierno socialista para comenzar el freno al desarrollo de la fotovoltaica en particular y de las renovables en general con la excusa de que habíamos pagado la curva de aprendizaje de la FV a los chinos, como si no lo hubiésemos hecho antes con otras industrias o sectores y otros muchos países.

A partir de aquí, Reales Decretos, Reales Decretos-ley y mensajes falaces sobre las renovables en España y sobre sus excelencias en el extranjero comenzaron a poner a la opinión pública en nuestra contra. Pasamos de ser los que producíamos energía limpia a los aprovechados de las subvenciones a costa del sufrido ciudadano. Por tanto, las renovables ya no eran buenas para el PSOE y el PSOE no era bueno para las renovables.

Como nada es para siempre, en 2011 cambia de nuevo el gobierno y el Partido Popular que antes de las elecciones veía muy mal que el gobierno socialista regulase en nuestro sector con carácter retroactivo estrena su haber de Reales Decretos-ley con el RDL 1/2012 que paraliza de facto el sector y su desarrollo. A partir de aquí algún Real Decreto y varios RDL, algunos contradictorios entre sí, como el RD 2/2013 que obliga a todas las renovables a ir a tarifa y el RD 9/2013 que obliga a lo contrario, después de que supuestamente se empleen para regular con urgencia introducen cambios retroactivos al igual que el anterior gobierno. Por tanto las renovables ahora no son buenas para el PP y el PP no es bueno para las renovables.

A pesar de este despliegue de textos normativos para frenar a las energías renovables por ser las causantes del déficit el objetivo no se cumple. ¿O sí? El resultado real es desolador: más de 50.000 familias que apostaron animadas por el gobierno mediante un Real Decreto a invertir, es decir, a poner dinero, -no el cazo- para producir energía limpia ven como sus inversiones hoy son una ruina que incluso puede que acabe con su patrimonio. Conozco inversores, gente trabajadora que hoy destina la mayor parte de su salario a pagar su instalación fotovoltaica cuando al invertir, pensaban en un complemento.

Desolador: más de 50.000 familias que apostaron animadas por el gobierno mediante un Real Decreto a invertir, es decir, a poner dinero, -no el cazo- para producir energía limpia ven como sus inversiones hoy son una ruina que incluso puede que acabe con su patrimonio

La mayor cantidad de reclamaciones ante el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones) se presentan contra España, que bate récord mundial; los fondos extranjeros han huido de España; cuarenta mil personas que trabajaban en el sector han perdido su trabajo para que la supuesta motivación, acabar con el déficit de tarifa, sea hoy una quimera.

La diferencia con otros sectores maltratados por los sucesivos gobiernos es que no hemos quemado nada, ni marchado por la carretera, ni acosado a los políticos con escraches, ni tirado piedras contra el Ministerio de Industria. Creo que ahora, el próximo sábado 21 de junio, el sector debe salir a la calle a hacerse notar al menos para que los dos partidos que han perjudicado a las renovables y a tantos inversores, puedan contar el número de familias que no les dará su voto en las próximas elecciones. ¡Y que nadie se engañe! El acoso a las renovables tiene como objetivo mantener el oligopolio de cinco empresas a costa del bolsillo de los ciudadanos y con las renovables como cabeza de turco.