Según los datos que arrojan las noticias de los últimos días, el recibo de la luz podría subir un 7% a partir de enero. ¿Qué puede hacer tu empresa para afrontar esta subida? Pues, de entrada, dar un par de pasos muy sencillos que voy a sugerirte.

Antes de nada quiero comentar que el origen de estas noticias está siendo investigado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) -antigua Comisión Nacional de la Energía (CNE)- ante el inusual comportamiento de los precios mayoristas de la electricidad, intuyendo que pueden deberse a la próxima subasta CESUR (Contratos de Energía para el Suministro de Último Recurso) en la que se revisarán los precios para el suministro a tarifa regulada.

Ante esta situación de incertidumbre, en este artículo te propongo tan solo dos medidas básicas que todo empresario debería plantearse como punto de partida de su estrategia de optimización de costes en su recibo de la luz, pues en una PYME tan importante es el beneficio que puede lograr como el dinero que consiga ahorrar. Ya lo decía Benjamin Franklin: “Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco.” La reducción efectiva de costes es la forma más rápida e inmediata de mejorar los resultados de una empresa y su posicionamiento frente a la competencia.

Es posible que tengas más potencia contratada de la que realmente necesita tu empresa para llevar a cabo sus actividades del día a día y esto se traduciría en un claro ahorro que repercutiría en tus resultados

Si desde el inicio de la actividad económica en la empresa no se ha tenido en cuenta la importancia de estos costes energéticos es posible que no se hayan realizado estudios de eficiencia energética, los cuales podrían ser muy beneficiosos por varias razones. De entrada, con un gesto tan sencillo como controlar el consumo de energía, instalando por ejemplo iluminación de bajo consumo o leds, evitando el uso innecesario del alumbrado, procurando que existan aislamientos y protecciones solares para disminuir el grado de insolación en verano o revisando su sistema de calefacción si es eléctrica y aire acondicionado, o bien, reducir la potencia, con lo que podrías concluir que puedes cambiar de tarifa, ya que es posible que tengas más potencia contratada de la que realmente necesita tu empresa para llevar a cabo sus actividades del día a día y esto se traduciría en un claro ahorro que repercutiría en tus resultados.

Controlar el consumo de energía reactiva

También existe otra posibilidad, que tienen en cuenta muy pocas empresas, y es que tu equipo de medida esté registrando energía reactiva. ¿Y qué es eso? Se trata de la demanda extra de energía que no produce trabajo útil y que se penaliza en forma de recargo en la factura eléctrica. Existen tecnologías que permiten eliminar el consumo de esta energía reactiva. Una batería de condensadores puede ser una solución ideal para mitigar este recargo. Con ella, no sólo se elimina del todo el gasto de energía reactiva, sino que también se aumenta la vida útil de la instalación, porque el flujo de electricidad en este caso sería estabilizado. Si quieres leer más sobre energía reactiva haz clic AQUÍ.

Antes de finalizar este artículo no nos podemos olvidar de que optimizando el consumo de energía nuestras actividades tienen un menor impacto medioambiental y más aún si nuestro suministro de energía es de origen renovable. Y eso, ¡es también muy importante!