La actividad del suministro de energía eléctrica, desde hace ya varios años, se encuentra liberalizada y es ofrecida por comercializadoras que actúan en competencia, brindando al consumidor diferentes opciones para seleccionar su suministrador. No obstante, el Gobierno no ha querido privar a su preciado electorado de un precio refugio. Así, cualquier suministro conectado a la red de Baja Tensión y con una potencia contratada inferior a 10 kW (tarifas de acceso 2.0 A, 2.0 DHA y 2.0 DHS), la práctica totalidad de las viviendas y pequeños negocios, podrá acogerse al conocido como Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), existente desde principios de 2014.

Para ser suministrado bajo las condiciones económicas y legales del PVPC deberemos tener un contrato formalizado con un Comercializador de Referencia (CoR), que vienen a sustituir a los antiguos Comercializadores de Último Recurso (CUR). Las comercializadoras en libre mercado, algunas de las cuales pueden confundir con su imagen de marca, también suministran energía a este colectivo, pero a un precio habitualmente diferente, que podrá ser mejor o peor según las características de su oferta.

La particularidad del PVPC reside en su metodología de cálculo, ya que se compone, en la parte de energía activa o consumo, de un término de energía del peaje de acceso (con uno, dos o tres periodos, según la tarifa que tengamos contratada entre la 2.0 A, 2.0 DHA y 2.0 DHS, respectivamente) y un término correspondiente al coste horario de la energía. Realmente el conjunto se corresponde con la suma de todos los componentes de la factura que ya hemos señalado en este blog, pero con una característica fundamental, que reside en que el consumidor pagará el coste correspondiente al mercado mayorista de energía o Pool.

De la TUR al PVPC…

Anteriormente, según la antigua Tarifa de Último Recurso (TUR) que el PVPC se ha encargado de reemplazar, el precio de las tarifas 2.0 se determinaba en función de una subasta trimestral conocida como CESUR que establecía el precio para los tres meses siguientes. El descabellado resultado de la CESUR celebrada a finales del 2013 para el primer trimestre de 2014 fue el detonante de que el Gobierno optase por eliminar este sistema, que verdaderamente encarecía el coste de la energía respecto al del mercado mayorista, debido a los márgenes de seguridad e intermediación que introducían los adjudicatarios.

El descabellado resultado de la CESUR celebrada a finales del 2013 para el primer trimestre de 2014 fue el detonante de que el Gobierno optase por eliminar este sistema

 

Como remedio, se creó el PVPC, copiando un producto ya asentado en la comercialización libre de energía eléctrica para medias/grandes cuentas, el indexado, según el cual es el consumidor final quien asume las variaciones horarias, diarias, semanales y estacionales del Pool, a costa de intentar lograr un menor coste en el aprovisionamiento de energía eléctrica. Aunque, verdaderamente, para poder indexar exactamente el consumo a un mercado con transacciones horarias sería necesario disponer también de una medición de la energía horaria.

Hasta hace unos cuantos años, los contadores instalados en los suministros en Baja Tensión, con un reducido nivel de potencia contratada eran analógicos, muy rudimentarios, que acumulaban el consumo y la medida se tomaba comparando la diferencia de lecturas entre dos fechas. Para poder trasladar el consumo mensual o bimestral que miden estos aparatos a un Pool horario, Red Eléctrica de España (REE) ha establecido unos perfiles de consumo en función de los patrones de demanda de electricidad de las tarifas de Baja Tensión.

Sin embargo, la situación está cambiando, existe un plan de sustitución de contadores que debería permitir, cuando acabe el año 2018, que todo el parque de equipos de medida de los suministros de viviendas y pequeños locales pasen a ser considerados como “inteligentes”, serán digitales y posibilitarán la telegestión y la telemedida cuando se integren en el sistema del distribuidor encargado de la lectura.

A partir del 1 de octubre de 2015, para los ciclos de facturación que comiencen con posterioridad al 1 de septiembre de 2015, los consumidores que tengan contratado el PVPC con un CoR y dispongan de un nuevo contador digital que ya haya sido integrado en el sistema correspondiente, pagarían en cada hora por el coste real de la energía en el Pool para ese mismo instante, a un precio que ya se conocerá a las 20:30h de cada día para el día siguiente y que también publicará REE. Pero no es oro todo lo que reluce.

El PVPC no es la panacea, como todo tiene sus pros y sus contras:

Somete al consumidor a la volatilidad del precio del Pool. Es muy habitual que éste sea más caro cuanta más demanda doméstica exista, por ejemplo en las noches de invierno o en las horas de sol de verano.

Existen ofertas de precio fijo alternativas al PVPC que obligatoriamente deben presentar las CoR. No son nada aconsejables, puesto que son muy caras y pueden incluir permanencias.

– La demanda doméstica es inelástica del precio: El frigorífico funciona todo el día, utilizamos el secador cuando salimos de la ducha, encendemos la luz cuando se hace de noche y vemos la TV cuando emiten el programa que nos interesa. Por mucho que el precio de nuestra factura dependa de la hora en la que consumamos, que podamos conocer su precio con antelación, y que el distribuidor facilite una web para comprobar nuestra curva horaria de carga a fin de mes, el consumo de una vivienda es mínimamente gestionable. El ahorro medio que puede conseguir una vivienda ajustando hora a hora su consumo, con muchos quebraderos de cabeza y sacrificando horas de sueño, difícilmente superaría los 5-10 € al año frente a no hacer nada.

El ahorro medio que puede conseguir una vivienda ajustando hora a hora su consumo, con muchos quebraderos de cabeza y sacrificando horas de sueño, difícilmente superaría los 5-10 € al año frente a no hacer nada

Para una vivienda (y para muchos negocios), el verdadero margen de ahorro radica en ajustar correctamente la potencia contratada y cambiar nuestra tarifa de acceso a la discriminación horaria. Estas modificaciones se pueden realizar con cualquier comercializador.

– El PVPC ofrece un marco regulado y acotado, prescindiendo de cualquier servicio adicional que cobran muchos comercializadores y que, habitualmente, suelen ser inútiles.

El mercado libre ofrece opciones muy atractivas, que permiten, a poco que se indague, contratar un precio fijo muy competitivo, incluso inferior al valor histórico del PVPC y/o a sus previsiones futuras. Adicionalmente, podemos encontrar ofertas de productos indexados contactando con nuestro comercializador de confianza, con métodos transparentes de cálculo, con unas condiciones  de contratación justas, servicio personalizado y, lo que es más importante, alineado con nuestros valores éticos.