Mucho hemos escuchado últimamente las palabras “autoconsumo eléctrico” y puede que muchos no sepan muy bien a qué se refiere, qué modalidades existen o como es una instalación de este tipo. Seguramente también habremos escuchado palabras relacionadas como “impuesto al sol”, “consumidor insolidario con el sistema” o “vertido a red”.

El autoconsumo consiste en generar electricidad que consumirás en tu propia instalación, bien sea una vivienda o una empresa y normalmente por medio de fuentes renovables como el viento o, sobre todo, el Sol.

Tipos de autoconsumo

Según estemos o no conectados a la red eléctrica o si consumimos toda la electricidad generada o exportamos a la red podemos hablar de varios tipos de autoconsumo:

tipos autoconsumo

– Aislado: Cuando no tenemos la vivienda o empresa conectada a la red de distribución, esto es, somos totalmente autosuficientes. Normalmente requerirá de baterías para almacenar la energía excedente de los paneles o aerogenerador y poder utilizarla cuando no haya generación o esta sea insuficiente. También normalmente se suelen instalar pequeños grupos electrógenos de apoyo. Este tipo de instalaciones requiere de un detallado y esmerado diseño, así como el conocimiento del propietario de cuáles deben ser sus limitaciones energéticas.

– Conectado a red: Cuando además de nuestra instalación renovable tenemos conectada la red de distribución de la compañía. Esta modalidad es especialmente interesante porque cuando no disponemos de energía propia, la podemos tomar de la red convencional evitándonos el uso de caras baterías y/o grupos de apoyo, aunque sin embargo con la esperada bajada de precios en baterías que se dará sin duda en los próximos años, se abre la posibilidad de añadir algo de almacenamiento, aumentando nuestra autonomía de la red.

Dependiendo de si exportamos o no energía a la red de distribución, distinguimos entre:

   – Autoconsumo instantáneo (o con vertido 0). No se inyecta energía a la red, bien por un cuidadoso dimensionado de nuestra instalación generadora, bien por el uso de dispositivos electrónicos que lo impiden.

   – Autoconsumo con vertido a la red de distribución. En el que utilizamos la red eléctrica para enviar los excedentes que pudiera tener nuestra instalación. Sin lugar a dudas esta es la mejor opción para nuestros bolsillos, siempre y cuando la normativa específica que se cree para controlar ese trasiego de energía sea favorable al consumidor o no, así los modelos que más se están contemplando son:

      * Balance neto, en el que no hay compensación dineraria para el consumidor sino simplemente un saldo de energía (kWh): exportada – importada y que puede ser con diferentes horizontes temporales (horarios, mensuales o anuales)

     * Venta a red, en el que cada Estado fija un precio para la energía que exportamos a la red

La normativa que, por fin, está a punto de ver la luz se refiere al autoconsumo conectado a red, y donde el gobierno debe establecer las diferentes modalidades y cuantificar pagos. No voy a entrar a valorar lo que está barajando porque prefiero hacerlo siempre sobre BOE, lo demás es especular, y también porque de haber cambio de gobierno a fin de año, la normativa que salga ahora tendrá una duración mínima, de tan sólo unos meses.

A nivel personal, lo que creo es que la mejor opción que tiene cualquier consumidor, ya sea particular como profesional, es la de un autoconsumo con balance neto de un año, esto es, sin dinero de por medio, siempre y cuando no hubiera cargos injustos.

La mejor opción que tiene cualquier consumidor, ya sea particular como profesional, es la de un autoconsumo con balance neto de un año, esto es, sin dinero de por medio, siempre y cuando no hubiera cargos injustos

¿Qué tamaño de instalación me interesa?

Antes que nada, descarto la energía minieólica como sistema de autoconsumo principal y de manera genérica, a menos que se viva en el campo, en sitio privilegiado de viento y además se esté dispuesto a poner un mástil realmente alto. Sin embargo un pequeño aerogenerador de apoyo si podría ser interesante en determinados casos.

La gente asocia la energía solar a grandes parque con muchos paneles y grandes dimensiones y nada más lejos de la realidad. Veamos el caso de una familia tipo, con un consumo anual de 4.050 kWh, en este caso ¿qué tamaño de instalación necesitará?

La radiación solar, esto es lo que producirá la instalación, depende bastante de nuestra ubicación: no es la misma en Galicia que en Murcia, pero para el caso tomaremos Madrid como referencia, sabiendo que más al norte producirá ligeramente menos y más al sur al contrario.

Utilizando el programa europeo online PVGIS es muy fácil realizar una aproximación bastante fiable de una instalación con parámetros estándar:

Autoconsumo  2,6 kWp en Madrid

 

Vemos que con una instalación de tan sólo 2,6 kWp sería suficiente para despedirnos de la parte variable de la factura eléctrica. Como mencioné antes, esta misma instalación en León (por ejemplo) proporcionaría 3.920 kWh/año mientras que en Granada (por ejemplo) proporcionaría 4.210 kWh/año.

Con una instalación de tan sólo 2,6 kWp sería suficiente para despedirnos de la parte variable de la factura eléctrica

La superficie de tejado libre de sombras, orientado al sur y con una inclinación de 35º (aunque desviaciones ligeras/moderadas de estos valores tampoco afectan mucho) que necesitaríamos sería de unos 21 m2.

¿Y sería rentable?

Sin duda esta instalación sería rentable en la modalidad de balance neto anual, teniendo en cuenta que es fundamental partir de un buen precio. En la actualidad, las instalaciones domésticas rondan los 1,5 a 2 € por vatio instalado, esto quiere decir que tendría un coste de entre 3.900€ y 5.200€. Siendo persistente, es posible incluso encontrar ofertas inferiores a 1,5 €/Wp y lo bueno de esta tecnología es que según pasa el tiempo, bajan precios (y en la electricidad suben).

Con estos datos la instalación se amortizará entre 7,5 y 10 años, teniendo una vida estimada de más de 20 años, la rentabilidad estaría garantizada y lo mejor de todo, sin subvenciones de ningún tipo y disfrutando el doble al saber que consumimos energía limpia 100%.

¿Y si tengo coche eléctrico?

Una instalación renovable es el complemento ideal al coche eléctrico ya que nos va a permitir que buena parte de nuestros gastos de desplazamiento nos salgan… ¡gratis!

La instalación renovable debe ser ampliada para cubrir la demanda extra que supone. Si realizamos unos 40.000 km al año al consumo estándar de 14 kWh, esto supone al año 5.600 kWh extra, que podemos cubrir añadiendo 3,8 kWp más a nuestra instalación, los cuales generarán unos 5.920 kWh/año (suponiendo unas pérdidas de carga del 6%).

El coste de esta instalación oscilaría entre 5.700€ y 7,600€, pero se amortizaría en un plazo bastante inferior, entre 2 y 2,7 años (contando exclusivamente el coste del combustible de un vehículo diésel, los eléctricos tienen otras ventajas que harían disminuir más aún estos plazos), no debemos olvidar que estas instalaciones ¡duran como mínimo 20 años! La superficie de tejado extra estaría en torno a los 30,5 m2

Otra vez doble satisfacción al estar disfrutando de kilómetros gratis y sustituyendo tecnologías contaminantes por energía limpia 100%.

Un mundo un poquito mejor con instalaciones de autoconsumo renovables.