Lo tengo que confesar: he estado tentado de publicar en este blog un artículo publicado en Cinco Días en mayo de 2010 sin tocar una sola coma y les aseguro que, salvo por alguna referencia marginal o por el nombre del ministro al que me dirijo, podría parecer perfectamente que está escrito en marzo de 2014. ¡Vean, vean!

Advertía entonces de las nefastas consecuencias de la inseguridad jurídica y señalaba el agravio comparativo que suponía el recorte a la retribución de las renovables mientras se mantenían los beneficios extraordinarios de la nuclear y la gran hidráulica. Hoy debo decir lo mismo con una pequeña diferencia: entonces éramos cuatro gatos los que denunciábamos los windfall profits y hoy –afortunadamente– esta clamorosa ineficiencia de nuestro sistema eléctrico está presente en el debate. ¿El resto? Todo sigue igual en cuanto a los argumentos empleados, sin embargo sí que se ha agravado la situación porque han actuado durante estos cuatro años ignorando la evidencia de su error de diagnóstico y de recetas.

  Entonces éramos cuatro gatos los que denunciábamos los “windfall profits” y hoy –afortunadamente– esta clamorosa ineficiencia de nuestro sistema eléctrico está presente en el debate

Ciegos ante los retornos socioeconómicos de las renovables

Escribía en mayo de 2010 que “se está cargando en el debe de las energías renovables ser la causa inmediata del encarecimiento de la energía eléctrica o del déficit tarifario. Todo ello, a pesar de los estudios de Deloitte y Boston Consulting, que demuestran que las renovables en su conjunto son un gran negocio para España y que devuelven con creces las primas que reciben.” Pues bien, siguen cargando sobre las espaldas de las energías renovables todas sus ineficientes medidas y siguen ignorando, siguen despreciando y siguen ciegos ante las incontestables conclusiones de los informes sobre los retornos socioeconómicos de las renovables.

Escribía en mayo de 2010 que “si las energías fósiles internalizaran sus costes, como el coste irreversible del cambio climático debido a las emisiones de GEI, las renovables no necesitarían primas porque competirían con ventaja. Es mejor para las empresas que consumen energías fósiles, que todos sus costes los soporten los ciudadanos con sus impuestos”. Aquí la novedad es que el cambio climático se hace cada día más evidente pero los gobernantes también siguen cerrando los ojos ante esta realidad.

Escribía en mayo de 2010 que “además de argumentos de inseguridad jurídica, que han manifestado expertos con mayor autoridad que la mía, y las consecuencias nefastas para el crédito de España ante nuestros socios de la UE y otros países de nuestro entorno, se pretende rebajar la factura fotovoltaica y las renovables en general, con la pretensión de que ganan mucho dinero”. Lo del crédito de nuestro país ya se sabe donde está ahora: continuas llamadas al orden de las instituciones europeas (la última la semana pasada desde la Comisión) sobre la aplicación de la retroactividad a las renovables y decenas de pleitos en tribunales internacionales. Sorprendentemente algunos indocumentados o mal intencionados –más bien lo segundo– siguen diciendo lo de que las renovables ganan mucho dinero.

Algunos indocumentados o mal intencionados –más bien lo segundo– siguen diciendo lo de que las renovables ganan mucho dinero          

Escribía en mayo de 2010 que “a los que vamos cumpliendo años  en el sector, se nos vienen a la memoria, Ofiles, obligaciones privilegiadas, CTC´s, y otras prebendas del régimen ordinario. Con nuestra mejor intención brindamos al señor Ministro, algunos números para que tenga la ocasión de recuperar el déficit tarifario y abarate la tarifa eléctrica mucho más intensamente que incidiendo sobre las renovables. Los cuadros que acompañan este artículo apenas requieren comentario”. Pues eso sigue vigente, bueno los beneficios extraordinarios han seguido creciendo y ni este, ni el anterior gobierno se atreven a ahorrarles a los consumidores el pago de esos suculentos beneficios a las eléctricas.

Los cuadros que publicaba en mayo de 2010, procedentes de un minucioso estudio del mercado, reflejaban que los “beneficios extraordinarios” (Precio aritmético del mercado diario – coste marginal de la tecnología x energía casada en el mercado diario) ascendían para la nuclear a 1.864.171.121,65 € en 2007, 3.232.881.732,80 € en 2008 y 1.629.330.955,00 € en 2009 y para la gran hidráulica a 948.433.641,22 € en 2007, 1.557.919.434,00 en 2008 y 1.157.574.270,00 en 2009.

Sí, estábamos hablando de cantidades anuales que iban de los novecientos cuarenta y ocho millones de euros a los tres mil doscientos treinta y dos millones. Pues bien desde entonces, la situación no ha cambiado y en estos últimos años han sido más de dos mil millones de euros al año lo que han supuesto estos “beneficios caídos del cielo”. Winfall profits nuclear España Windfall profits hidráulica España

Retroactividad: empecemos entonces con los windfall profits

Por eso en mayo de 2010 escribía que “si se quiere aplicar retroactividad en el sector eléctrico se puede empezar por los beneficios extraordinarios generados por la nuclear y la gran hidráulica que, como se puede observar en los cuadros, superaron los 10.000 millones de euros sólo en los pasados tres años. Esta retroactividad, tan peligrosa para unas tecnologías como para otras, podría ser suficiente para cuadrar alguno de los desajustes del sector”. ¿Nos atrevemos hoy?

Si quieren retroactividad en el sector eléctrico deberían empezar por los beneficios caídos del cielo de la nuclear y gran hidráulica

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Y en mayo de 2010 concluía, y en febrero de 2014 concluyo, que si se rompen  las reglas de juego, algo que no recomendamos, que sea por algo sustancioso y no para poner en situación de peligro de insolvencia, a los bancos financiadores de las renovables, a los fondos internacionales que han invertido en España convencidos de su seguridad jurídica y a los más de 50.000 pequeños ahorradores que han tenido la ocurrencia de fiarse de una regulación que creen estable y predecible y han invertido en una, muchas veces pequeña, instalación fotovoltaica.

Terminaba entonces, y termino hoy, pidiendo diálogo, negociación, que escuchen al sector, no solo a cinco sino a todos los agentes del sector, a las organizaciones sociales, a la sociedad, que salgan de ese enroque de improvisaciones y parches. El problema es que no hay peor sordo que el que no quiere escuchar.

Enlace al artículo publicado el de 26 mayo de 2010