La Responsabilidad Social Corporativa, aquella que hace que las empresas desarrollen sus actividades teniendo en cuenta su entorno -en el más amplio concepto- abarca muchos ámbitos y especialmente el medioambiental. En este aspecto y desde este artículo quiero llamar la atención sobre el uso de la energía eléctrica, algo que sin duda es común a casi todas las actividades.

 

Es evidente que la primera acción que debemos emprender en este apartado es la de minimizar su consumo, es decir ahorrar, y hacer uso de la misma de manera eficiente, tanto por razones de índole económica, como por razones medioambientales. La segunda parte, si queremos minimizar nuestra huella de carbono y transmitir una imagen de empresa preocupada por el impacto que genera nuestra actividad es consumir energía de origen 100% renovable.

RSC y energía verde deben ir de la mano

La forma de hacerlo es sencilla, basta con escoger a un comercializador que ofrezca energía 100% verde y con Garantía de Origen Renovable. Además, para ser rigurosos la elección no es completamente acertada si el comercializador elegido, simplemente ofrece la energía 100% verde como un producto más, separándola del resto de su mix para ofrecer además al resto de sus clientes energía 100% sucia. Eso, en RSC, no debe valer.

Decidirse por un comercializador verde beneficia por supuesto a nuestro entorno, genera en la mayoría de los casos ahorro económico y ofrece un tercer retorno, algo más intangible: mejora la percepción que los clientes tienen de nosotros.

Parecería en principio complicado relacionar el uso de la energía verde con el resultado de la empresa pero vamos a intentarlo. En primer lugar se puede afirmar que los empleados de las firmas que usan energía verde valoran muy positivamente que su empresa sea responsable en este ámbito, que se destace sobre la competencia por este tipo de gestos, ya que se crea un clima positivo que tiene necesariamente que acabar repercutiendo en un aumento de su productividad. Por otra parte y de cara a nuestros clientes, una adecuada comunicación al respecto generará una mayor motivación de compra hacia nuestro producto o servicio.

No perdamos de vista que la RSC, no sólo se desarrolla de cara al exterior. También es importante que los miembros de nuestra organización se beneficien de ella y que las acciones en materia de sostenibilidad que desempeñemos, estén motivadas por el convencimiento de los gestores de que son necesarias y legítimas.

Las empresas sostenibles apuestan por energías renovables

Las empresas más importantes del mundo apuestan por las renovables: Ikea o Google son dos buenos ejemplos de empresas preocupadas por el impacto de su consumo energético. Otras como CBRE se preocupan de obtener certificaciones de sostenibilidad para sus oficinas en las que se incluye con una alta ponderación el uso de energía verde con Garantía de Origen. Pero no es necesario ser una multinacional gigante para decantarse por un comercializador verde. Hoteles rurales, bodegas productoras de vino, ONG’S, tintorerías, o incluso monasterios centenarios como el de Silos, prefieren kilovatios verdes sin que por ello tengan que asumir un coste superior por la energía que consumen.

Todas estas empresas y organizaciones saben además que con su apuesta por el desarrollo de la generación de energía limpia contribuyen con la consiguiente generación de empleo y de fijación de población en núcleos rurales.

Las encuestas certifican regularmente que los ciudadanos españoles quieren más renovables en nuestro mix energético pero también quieren empresas responsables y sostenibles. El camino es irreversible y quien se quede atrás quedará fuera del Mercado.