Estamos en año muy electoral y eso se nota. Últimamente hemos escuchado declaraciones de nuestro ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, cuando menos curiosas y que podrían pasarse por un “test de credibilidad” como hacen en algún programa televisivo. Veamos algunas:

– “Las reformas energéticas adoptadas por el Gobierno permitirán que la factura de la luz registre a lo largo de esta legislatura una disminución media del 7,5%, frente al incremento de aproximadamente un 70% que sufrió en el periodo 2004 a 2011

– “En el conjunto de 2015 el precio del mercado mayorista rondará los 43,44 euros el MWh

– “El impulso a las energías renovables, a un ritmo superior al de otros lugares, ha permitido que España se encuentre muy bien posicionada a nivel mundial y que pueda cumplir con los objetivos europeos de eficiencia energética, pero también ha generado unos problemas de déficit que han repercutido sobre la factura eléctrica

Bueno pues nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que este año la factura subirá notablemente (como ya lo está haciendo con respecto al año pasado). Es cierto que en la legislatura, esto es desde finales de 2011, llevan un ligero descenso en la factura para un consumidor medio de un 2% (desde los 786€ del 2012 a los actuales 769€, por cierto, estos son los años con las facturas más caras de toda la historia), pero a partir de ahora que hay menos aportación renovable, la factura sólo puede subir y seguramente se comerá esa bajada, a menos que (y recordamos de nuevo el año electoral) haya una bajada de peajes este año.

 

Factua luz consumidor medio 2009-2015

 

Con respecto al mercado mayorista, el comportamiento de este año está siendo bastante anómalo y los meses “baratos” están siendo muy poco “baratos”. Su comportamiento recuerda mucho a los precios de las famosas subastas CESUR donde no había grandes variaciones a lo largo del año. La tendencia para el resto de meses es más normal y la consecuencia es que este año será bastante más caro que el anterior. De momento el pronóstico está por 48€ (¡subida del 14% con respecto al año pasado!), así que los 43,44 no los veremos casi con certeza absoluta:

 

Evolución precio medio OMIE anual

 

¿Hablamos del impulso a las renovables? Cuando hacen mención a ello siempre se refieren a la solar, que es a la que puede tener acceso la gente y es la que genera más primas, uy perdón, “rentabilidad razonable de empresa bien gestionada”, aunque nunca se mencionan sus beneficios. Veamos cómo ha sido ese impulso:

 

Potencia instalad por año y potencia instalada total en 2014

 

Vemos que ese “impulso superior al de otros lugares” se dio sólo ¡un año! el 2008, y cierto que fue fuerte, pero Alemania, por ejemplo, llevaba más años y continuaron mucho más fuerte después. Ahora, que no haría falta ningún tipo de incentivo, tan sólo no poner trabas, tampoco se desea fomentar… me gustaría saber su opinión sobre el cambio climático y si cree que es justo que dejemos a futuras generaciones un sitio peor, donde tengan que gastarse un montón de dinero en paliar las secuelas que nosotros provocamos.

Pero de todo lo que el ministro está diciendo, esta se lleva la palma:

La propuesta socialista de elevar la presencia de renovables en la generación eléctrica y recuperar las ayudas a este tipo de producción, supondría un encarecimiento del coste del recibo del 50%”.

 

La verdad es que pensando en el título a darle a esta entrada dudaba entre “José Manuel, eres la bomba” o “Claro que otra reforma es posible”. No tengo suficiente confianza con el ministro, así que al final he optado por la segunda.

Y es que no me gusta la gente, ni los partidos, que creen que no hay más opciones que las suyas y piensan que sus soluciones son las únicas a implementar. No sintonizo con los extremismos.

La necesidad de “otra reforma”

¿Qué es eso que de no haber hecho las reformas la factura habría subido un 50%? Hombre lo lógico, y que cualquier humano haría, sería hacer “otra reforma” ¿no? Hace poco en una red social profesional exponía mi teoría de que nuestros políticos, de todos los signos, realmente deben ser alienígenas disfrazados y procedentes del planeta UNESA y con gusto por lo vintage: teniendo última tecnología, les gusta más la del siglo pasado, si tuvieran OVNIS seguro que funcionarían con carbón o gas.

Yo no soy el ministro, ni ganas de serlo, pero se me ocurre que antes de recurrir a retroactividades, con lo que eso supone en dramas humanos y credibilidad nacional e internacional, el “hachazo” se podría haber hecho sobre:

– Transporte y distribución.

– Subvenciones a las sucias.

– Subvenciones encubiertas a grandes empresas.

– A todas las anteriores, tras una auditoría de costes siempre negada (¿por qué será?)

– Mejor aún, sentarse con todos a hablar y empezar a diseñar el sistema de red del futuro (SmartGrid), racionalizar los costes del sistema y la asignación de precios de los mercados así como plantear una política energética consensuada a largo plazo acorde con la imprescindible descarbonización necesaria. Sólo con esto estoy convencido que daba para no haber hecho ninguna reforma parcial e insolidaria y encima bajar precios.

¿Por qué mantengo lo anterior? Las futuras redes se basan en la generación distribuida: Infinidad de consumidores también aportando energía al sistema. Esto va a implicar cambios radicales en la arquitectura del actual “mantenimiento del sistema” que lo harán inviable, ya que está diseñado para recaudar de una manera muy eficaz. ¿A estas alturas de siglo, cómo puede mantenerse un sistema gracias a cobrar al consumidor una potencia que no necesita (la potencia contratada es un 350% superior a la realmente demandada), subvenciones encubiertas de todo tipo (y no me refiero a las renovables), impuestos creados para un fin y finalmente aplicados como recaudación (impuesto eléctrico), tasas, IVA superior a la media comunitaria, estimaciones de costes sin criterios objetivos, etc. Este sistema está abocado al fracaso como no se reforme de verdad, y lo que no se ha hecho ahora, se tendrá que hacer en el futuro a mayor coste para el consumidor.

Este sistema está abocado al fracaso como no se reforme de verdad, y lo que no se ha hecho ahora, se tendrá que hacer en el futuro a mayor coste para el consumidor

 

Por otro lado, si queremos ahorrar inmensos costes en el futuro, necesitamos incrementar potencia renovable año tras año y eliminar potencia sucia (no hibernar, porque no hará falta en el futuro), al principio carbón y sobre todo gas, como lo están haciendo los principales países europeos, con los que deberíamos compararnos, para posteriormente seguir con la nuclear. Sin embargo, si en algo se caracteriza esta legislatura es por hacer justo lo contrario, hay un brusco parón renovable.

Claro, esto supondría independizarse de la relación política-energía y aliarse con el consumidor para empezar a tenerle en cuenta, ya que al fin y al cabo, ¡es el actor más importante en la cadena de la energía!