Nada menos original que replicar con un post el nombre del blog que lo alberga. Queramos o no queramos el futuro no solo energético, si queremos disfrutar de alguno, deberá fluir a través de kilovatios verdes. Por generar energía verde, por un lado, y por desincentivar de manera enérgica el derroche energético, concepto que va mucho más allá de la simple eficiencia energética.

Pasa por modificar los paradigmas urbanísticos y arquitectónicos, logísticos, industriales y de consumo, y no solo mentales. Pero, sobre todo, los mismos principios económicos en los que se basa esta insulsa sociedad de consumo dicen que avanzada, tal es su soberbia, que sobrevive mediante ansiolíticos, estrés y depresión a granel.

Son afirmaciones que asustan a los poderes fácticos establecidos y a los supuestos sabios económicos cuando, en realidad, los avances de los últimos dos siglos han sido posibles porque las transformaciones se impusieron a la inercia de la sociedad del momento y a la obstrucción de sus élites sociales, económicas y académicas.

Cambios que, muy a su pesar, contribuyeron a diseminar riqueza entre el común de los ciudadanos. Abundancia en recesión a causa del feroz incremento de las desigualdades y el fundamentalismo de mercado, trucado la mayoría de las veces por los intereses creados, los incentivos perversos y el capitalismo de amiguetes que tanto daño continúa generando.

Una encrucijada histórica

Estamos en una encrucijada histórica. El planeta no da más de sí. Sus costuras naturales se resquebrajan por todos lados. Filosofía, inmigración, política, energía, pobreza, educación, medioambiente. Jamás estuvieron tan relacionados. El modelo de crecimiento económico, si queremos tener alguno, deberá ser diferente por obligación, multidisciplinar por necesidad y, por narices, sensato, lo más difícil de alcanzar.

Estamos en una encrucijada histórica. El planeta no da más de sí. Sus costuras naturales se resquebrajan por todos lados. El modelo de crecimiento económico, si queremos tener alguno, deberá ser diferente por obligación, multidisciplinar por necesidad y, por narices, sensato, lo más difícil de alcanzar

De momento, los avances se han detenido. La inercia que es imperioso modificar mediante la implantación de mecanismos económicos saludables, por fin racionales y científicos, parece empeñada en arruinar el planeta y empobrecer a los más desfavorecidos, cosas ambas siempre unidas.

El declive de las clases privilegiadas vendrá después, siguiendo la estela maya, tal como predice la NASA. Ningún millón las salvará: todos respiramos el mismo aire, nos bañamos en el mismo océano, bebemos agua procedente del mismo río agonizante, defecamos exactamente igual, aunque no sea con cadena de plata.

España fue pionera en renovables

España fue pionera en lances verdes con el fomento razonable de la energía eólica terrestre. Se quedó rezagada después con la ya famosa burbuja solar que se generó aliñada por los disparates regulatorios perpetrados después, que se sumaron a la inseguridad jurídica introducida, como en tantos otros asuntos que afectan a los ciudadanos. El último de los cuales, desincentivar la generación distribuida y el autoconsumo, causa sonrojo.

Corramos un velo, sea o no estúpido, y hablemos mejor del futuro mientras sobrevivimos este presente absurdo que ojala finalice en diciembre. Esperemos que, a partir de entonces, los asuntos energéticos y medioambientales vuelvan a estar en el “candelabro”. A ser tratados en este país con sensatez y racionalidad, con sentido de Estado y visión a largo plazo, a pesar del gobierno de turno.

Esperemos que, a partir de diciembre, los asuntos energéticos y medioambientales vuelvan a estar en el “candelabro”

Estas afirmaciones, que parecen una amenaza para los oligopolios establecidos incapaces de INNOVAR, y de los políticos sonámbulos que nos conducen hacia la ruina, es una oportunidad para aquellas empresas que creen que se puede generar negocio y vivir de él, a la vez que se respeta el planeta y se sirven las necesidades energéticas de los ciudadanos.

Es ahí donde radica la verdadera INNOVACION, concepto que escribo siempre con mayúsculas con el fin de diferenciarlo de la desgraciada innovación dominante, obsoleta por necesidad nada más alumbrarse, porque necesita por sistema más gasto energético, generar más basura e incrementar la contaminación.

La verdadera INNOVACION fomenta, por el contrario, la ciencia de la escasez: respeto a la naturaleza y a nuestros semejantes, contención energética, ahorro creciente y felicidad a raudales. Ser más productivos, en definitiva, utilizando cada vez menos recursos finitos y menos desechos contraproducentes, tanto en cifras absolutas como relativas.

Avanzamos marcha atrás

Nos creemos una sociedad avanzada en continuo cambio. Sin embargo, los cambios necesarios, aquellos que permitirán activar de nuevo la regeneración natural del planeta y la atenuación del calentamiento global, parece que no despegan. Pasan por el desarrollo de empresas capaces de ofrecer a sus clientes aquello que el planeta necesita como un valor añadido necesario e inalienable. Tales empresas no abundan.

Es por ello necesario que, junto con la evidencia científica, surjan más iniciativas empresariales como esta, comprometidas con la INNOVACION y la búsqueda de productos y servicios por fin compatibles y respetuosos con el cambio climático y el deterioro medioambiental. Su éxito será el éxito de todos. Contribuirá a afianzar el futuro si queremos tener alguno.

El futuro comienza en diciembre. ¿Seguro?

A finales de año tendrá lugar la Cumbre del Clima de París. Para muchas corporaciones cómodamente establecidas en la inercia es una amenaza. Para otras cuantas esperanzadas será una oportunidad. Dejará desfasadas las anteriores, que se acabarán arruinando, como KODAK, Nokia o Polaroid en otros sectores, a causa de la cerrazón de sus directivos, refractarios a todo cambio sensato.

Coincidirá tal Cumbre con elecciones aquí. Dicen que serán históricas. Más nos vale. A ver si por una vez el votante acierta y no volvemos a salir escaldados. Debería producir todo ello un consenso basado en el sentido común y el interés de los ciudadanos, circunstancia molesta y evitable para los políticos actuales.

Que permitan que todos nos tomemos por fin en serio los asuntos climáticos y medioambientales si por una vez se consiguiera encumbrar estadistas solventes, rompiendo de una santa vez la triste tradición secular española, y más reciente en Europa.

Estadistas que faciliten nuevas oportunidades de negocio para aquellas empresas comprometidas en ello y a aquellos empresarios con ganas de hacer las cosas bien. Estadistas que fomenten riqueza, justamente ganada por los ciudadanos, que no degrade el planeta.

Sean bienvenidos debates e iniciativas como este blog encaminados a concienciar al consumidor y empeñadas en conseguir un futuro energético más limpio. La iniciativa empresarial se debe convertir en aliada permanente del medioambiente en vez de causa y origen de su deterioro. En eso consistirá el verdadero cambio del paradigma económico y la revolución económica pendiente.

La iniciativa empresarial se debe convertir en aliada permanente del medioambiente en vez de causa y origen de su deterioro

El futuro pasará por establecer una alianza leal y certera entre gobiernos, empresarios, ciudadanos, la biodiversidad, toda la naturaleza y esta civilización, de momento agarrotada, que deberá ser capaz de generar, antes o después, solo kilovatios verdes.