El precio del mercado mayorista eléctrico alcanzó esta semana niveles no vistos desde diciembre de 2013, marcando un máximo hoy viernes de 88 €/MWh. Aunque la situación actual comparte similitudes con aquel diciembre, baja hidraulicidad y tensión en los precios mayoristas del gas en el sur de Francia, en esta ocasión, es más la culminación de una tendencia que se inició en octubre del año pasado y es que respecto a esta subida se puede decir eso de que a perro flaco todo son pulgas.

El precio del mercado diario español de 2016 marcó, en su media anual, su nivel más bajo desde 2010, 39,66 €/MWh, debido a la alta producción renovable, especialmente hidráulica, pero también al bajo precio al que las eléctricas pudieron proveerse de gas natural y carbón por la caída de éstos en el mercado mayorista. A partir de marzo la caída del precio de estos combustibles fósiles no solo acabó, sino que empezó a subir, especialmente el del carbón, y este aumento comenzó a trasladarse al precio mayorista de la electricidad a partir de octubre.

Nada destacable hasta aquí más allá de la volatilidad típica de los mercados de futuros, lo excepcional y poco previsible ocurre en Francia donde la ASN (el regulador nuclear francés) obliga a EDF a parar varios reactores nucleares ante la sospecha de que éstos no cumplen al 100% las especificaciones relativas al contenido en carbono. Este parón obliga a Francia a aumentar la generación mediante ciclos combinados, creciendo el consumo de gas respecto a lo previsto, y, como efecto mariposa, también en el resto de Europa al incrementarse las exportaciones de electricidad a Francia. Ha sido sorprendente ver a países históricamente caros como Italia y Reino Unido exportando a Francia, lo que es fiel reflejo de la situación vivida.

Todo este cúmulo de circunstancias está llevando a nuestra tecnología marginal, los ciclos combinados, a producir más de lo habitual, provocando desde octubre una subida constante del precio del gas

También fue excepcional la meteorología. Tras varios inviernos cálidos, este estamos teniendo temperaturas por debajo de lo normal, especialmente en el centro de Europa, aumentando consecuentemente el consumo de electricidad y de gas para calefacción, una anomalía de temperatura que se puede considerar dentro de lo predecible, pero lo realmente fuera de lo común es el bajo nivel de precipitaciones en Europa que ha situado las reservas hidráulicas en la zona de los Alpes en los niveles más bajos de los últimos 10 años.

Todo esto está muy bien, pero la situación histórica de isla del sistema eléctrico español indica que no debería afectarle demasiado, sin embargo, hay dos circunstancias que han provocado que el sistema español tenga menos condición de isla que en el pasado. La primera es que, desde octubre de 2015, la capacidad de la interconexión con Francia se ha doblado, lo que ha aumentado la correlación de precios con nuestro país vecino y la segunda la finalización del sistema de garantía de suministro que marcaba un precio de venta al carbón nacional.

Además de esta subida de los precios en Europa, estamos teniendo un invierno excepcionalmente seco, incluso no ha llovido en el norte, y, como suele ocurrir cuando no llueve, la producción eólica está por debajo de lo habitual en esta época.

Todo este cúmulo de circunstancias está llevando a nuestra tecnología marginal, los ciclos combinados, a producir más de lo habitual, provocando desde octubre una subida constante del precio del gas que ha provocado una falta de oferta por la escasez global de barcos de LNG, lo que ha impedido reponer la caída de existencias de gas. Con esta circunstancia los precios del gas alcanzaron en España un máximo de 41,54 €/MWh la semana pasada, subida que los ciclos combinados trasladaron a sus ofertas llevando al pool a los niveles actuales

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A partir de aquí la cotización de los mercados pronostican que la situación va a mejorar, los futuros del gas natural caen esta semana y la electricidad para febrero se negocia más barata que al precio spot en enero (aunque aún a niveles históricamente altos), a 59,20 €/MWh se cerraba ayer febrero en OMIP. Desde luego, si por algo se caracterizan los mercados eléctricos es por su poca previsibilidad. En diciembre de 2013 los precios marcaban en España una media de 63,64 €/MWh, la media histórica más alta para un mes de diciembre, y en enero de 2014 tuvimos una media de 33,62 €/MWh, una de las más bajas que hemos tenido en un mes de enero.