En muchas ocasiones se tiene miedo al cambio, cumpliendo el dicho de “si algo funciona y va bien, ¿para qué cambiar?”. Sin embargo, muchas empresas que llevan desde hace años en el mercado o incluso tuvieron el monopolio en su momento, ya sea de suministro eléctrico, de suministro de gas, de telefonía, etcétera, se están aprovechando de este escepticismo no poniendo o no ofertando unos precios mejores a sus clientes y/o dando en muchos casos un servicio que deja bastante que desear. Sin embargo, en el mercado eléctrico el suministro de energía eléctrica tiene que estar garantizado, siempre y cuando la situación del mismo esté dentro de unas condiciones que podemos considerar “normales”.

Cuando se realiza un cambio de comercializador, en ningún momento se tiene porque interrumpir el suministro eléctrico. El distribuidor de la zona simplemente deja de enviar las facturas de “peajes” al comercializador saliente a partir de la fecha de activación, empezando a enviárselas al comercializador entrante.

“El único inconveniente podría deberse a las cláusulas del contrato firmado con el comercializador saliente”

El único inconveniente podría deberse a las cláusulas del contrato firmado con el comercializador saliente, ya que en las mismas puede venir reflejado que si no se desea renovar contrato en vigor, el comercializador tendrá potestad para solicitar la baja definitiva del suministro eléctrico o pasar el suministro al Comercializador de Último Recurso (CUR). En el primer caso, sería tan fácil solucionar esto solicitando unos días antes a la finalización de la vigencia del contrato el cambio de comercializador. Si fuera el último caso, en ningún momento se vería en peligro el suministro eléctrico.

Incluso cuando se inhabilita a un comercializador, todos los suministros que tienen contrato en vigor con el mismo pasarían a la CUR, teniendo garantizado en todo momento el suministro eléctrico. En estos casos, como en el último anterior, tienen que tener cuidado si la potencia contratada para el suministro es superior a 10 kW en baja tensión o si pertenece a Alta Tensión, ya que no tendría derecho a la Tarifa de Último Recurso (TUR) y, por tanto, a no estar comercializado por el CUR. Las consecuencias, si fuera el caso, sería una penalización que consiste en pagar el consumo eléctrico al precio regulado para la TUR más un 20% adicional. Para solucionarlo o evitarlo, se tendría que contratar el suministro con un comercializador de mercado libre a la mayor brevedad posible.

Supuestos poco habituales

Un caso en el que no se puede garantizar el suministro eléctrico es cuando se realiza alguna anomalía o fraude de cualquier índole para intentar “engañar” al distribuidor de la zona sobre el consumo de energía y/o demanda de la potencia que se está realizando. El distribuidor en estos casos puede ejecutar la baja definitiva inmediatamente imponiéndole la penalización que le corresponda.

Otro supuesto puede ser cuando se impaga una factura al comercializador, teniendo este la potestad de solicitar al distribuidor la inhabilitación temporal del suministro o incluso solicitar la baja definitiva del mismo.

Otros casos pueden ser por averías en las líneas, mantenimiento de las mismas, algún error no intencionado, etc. Esto no suele ser habitual, por lo que habría que analizar lo ocurrido para valorar la realización de una reclamación por daños y perjuicios.

 “En circunstancias normales tienes garantizado en todo momento el correcto funcionamiento del suministro eléctrico”

Por tanto, teniendo conocimiento real de lo pactado con el comercializador en el contrato del suministro eléctrico, pagadas las facturas pendientes con el mismo, no cometiendo ninguna anomalía y/o fraude tanto en el consumo energía como en la demanda de potencia y, por supuesto, si no tienes ninguna avería o cualquier tarea de mantenimiento imprevista, tienes garantizado en todo momento el correcto funcionamiento del suministro eléctrico.