La potencia que contratamos en nuestro suministro de Alta Tensión (AT), puede optimizarse en muchas ocasiones pero lamentablemente son muchas las empresas que se olvidan de vigilar esta variable en sus gastos. Las razones para llevar a cabo esta optimización son varias, pero entre las más comunes están, por una parte, el descenso de nuestra actividad y por tanto de nuestra demanda de potencia y, por otra, la posible desviación al calcular la potencia que nuestra actividad demanda que hicimos cuando comencemos a funcionar.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que aunque el Boletín Eléctrico señala la potencia máxima a contratar, esta siempre puede ser inferior. Además debemos tener en cuenta que los consumidores adscritos a las  tarifas de alta tensión disponemos de un maxímetro que registra nuestra demanda de potencia, una herramienta que no podemos ignorar. En el caso de las tarifas de alta tensión, la potencia se puede decidir, cumpliendo siempre con el criterio ascendente que hemos mencionado, en función de nuestras necesidades, pero no está normalizada como en la baja tensión. Es importante tener en cuenta que la regulación establece que a la hora de facturar el término de potencia, se ha de bonificar al cliente si este ha demandado una potencia inferior al 85% de la potencia contratada y de penalizarle en caso de demandar una potencia superior al 105% de la potencia contratada.

Para la tarifa de tres periodos 3.1A, con conexión a una línea entre 1kV y 36kV con potencia contratada hasta 450kW podemos escoger la potencia idónea para cada periodo de la manera que mejor nos convenga, siempre que cada periodo cuente con una potencia igual o superior a la del periodo anterior.

Es el momento de una revisión

Debemos revisar nuestra factura de la luz. En ella veremos la potencia que realmente demandamos y podremos pedirle a nuestro comercializador que ajuste la potencia contratada a la que necesitamos.

Es aconsejable estudiar al menos un año de consumo para conocer nuestra estacionalidad en la demanda de potencia y ajustarla ligeramente por encima de la potencia máxima demandada en alguno de los periodos horarios. De este modo podemos generar en nuestra factura eléctrica un ahorro adicional al relacionado con los consumos.

Un ejemplo claro y real de la posibilidad de ahorro en el cambio de potencia, fue el de un parque comercial cuya potencia contratada en tres periodos era de 450kW, cuando la demanda real de potencia, al carecer prácticamente de actividad no superaba los 15kW. Desde luego, el ahorro con el cambio fue muy, muy considerable. Tanto como la satisfacción del titular de la instalación cuando se le hizo ver esta posibilidad.

Por último, podemos considerar todo lo anterior para las tarifas de seis periodos en alta tensión. Estas tarifas corresponden a suministros conectados a líneas entre 1kV y 36 kV con potencia contratada en alguno de sus periodos superior a 450kW para la 6.1. Las sucesivas tarifas 6.X, se conectarán a líneas con tensión superior a 36kV independientemente de su potencia contratada. La potencia debe contratarse para cada periodo en orden ascendente e igualmente es aconsejable revisar nuestra factura y comparar la potencia contratada con la que realmente demandamos. En este tipo de suministros el potencial de ahorro en el término de potencia es destacable y no debemos dejar pasar la oportunidad de mejorar los parámetros de contratación.