A la hora de optimizar la contratación de nuestro suministro eléctrico todos buscamos el precio más favorable para la energía y el mejor trato de nuestro comercializador. Pero también es importante considerar una variable que muchas veces podemos mejorar: el término de potencia. Si hasta ahora el consumo era importante desde que el Gobierno ha aplicado, en su reforma energética, una subida cercana al 70 por ciento de media al término de potencia, subida que vamos a empezar a notar y de qué manera desde la correspondiente al mes de septiembre, vamos a vernos obligados ya a preocuparnos mucho más por este concepto…

Para los consumidores domésticos, cuya tarifa habitualmente es la 2.0A, por debajo de 10kW, existe un solo término de potencia (un único coeficiente por el que se multiplica la potencia contratada) independientemente de que se contrate la discriminación horaria y, por tanto, hasta ahora el potencial de ahorro era bajo. Aún así, para quien quiera optimizar la potencia en su hogar existe, en muchísimos casos,  margen para hacerlo.

Debemos calcular la potencia que necesitamos en base a la suma de la que puedan demandar nuestros electrodomésticos en un determinado momento. Se trata de evitar que, como se dice coloquialmente, “salten los plomos”, término que técnicamente se ha quedado anticuado y que en realidad supone que estamos activado el llamado ICP: interruptor que actúa cuando demandamos una potencia superior a la contratada. Aquí la solución si queremos que esto no ocurra pasa por racionalizar el uso de los electrodomésticos o por aumentar la potencia contratada si nos hemos quedado cortos. Racionalizar el uso de los electrodomésticos es tan sencillo como no hacer uso al mismo tiempo de los dos o tres que más consumen (horno, plancha, lavadora,etc) un mínimo esfuerzo doméstico que puede permitirnos bajar de una potencia contratada de 5,5 kw a 3,3 kw, lo que ahora puede suponer un importante ahorro. Otra razón para bajar esa potencia contratada puede ser el que en un familia los hijos se hayan emancipado y no se tengan ya las puntas de consumo de energía y demanda de potencia que existían cuando vivían más personas en ese domicilio.

Las posibilidades en el caso descrito, están normalizadas y por tanto, debemos contratar la que más nos convenga teniendo en cuenta que el cambio se puede solicitar a través del comercializador sin coste alguno aunque solo una vez al año.

Potencia contratada en tu pyme

En la siguiente tarifa, la 2.1, con o sin discriminación horaria, y que es propia de locales comerciales y oficinas pequeñas o de casas de tamaño grande, la situación es exacta. Esta tarifa comprende los suministros en bajá tensión entre 10kW y 15kW.

La siguiente tarifa de bajá tensión, tiene tres periodos y se conoce como 3.0A. Es propia de empresas, locales y oficinas con un tamaño mayor pero conectados como ya se ha dicho en baja tensión. Accedemos a esta tarifa cuando nuestro suministro cuenta con una potencia igual o superior a 15kW y estamos conectados a una línea de suministro de hasta 1kV.

A partir de esta tarifa, podemos escoger la potencia para cada periodo siempre que lo hagamos igualando o incrementando la del anterior. Siendo los períodos P1, P2 y P3, debemos hacer que la de cada periodo tenga al menos la misma potencia que el anterior, pero nunca menos de 15kW.

La factura ofrece información tanto sobre la potencia contratada como sobre la demandada realmente. La regulación establece que si demandamos menos del 85% de la potencia contratada seremos bonificados y si superamos el 105%, se nos aplicará una penalización. Esta regla aplica para esta y para las sucesivas tarifas.

En esta tarifa de BT y en las de AT (Alta Tensión), en lugar de un interruptor de corte de potencia o ICP, tenemos un maxímetro que registra la potencia máxima demandada. Así podremos calcular si la potencia contratada debe modificarse para adaptarse a nuestro perfil de demanda, algo que no podemos saber exactamente en nuestros hogares.

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