De cara a la “Cumbre del Clima” que se celebrará en París el próximo mes de diciembre y que se presenta como la enésima última oportunidad de reaccionar ante el principal reto que tiene planteado la Humanidad, diversas organizaciones ecologistas han puesto en marcha campañas de movilización de la ciudadanía que sirvan de estímulo a los gobiernos para, de una vez por todas actuar de forma resolutiva en este tema.

Por ejemplo, Greenpeace busca “Héroes anónimos por el clima” y la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) trata de lograr “Un millón de compromisos por el clima”. Los primeros “necesitan” “personas que compartan sus historias personales sobre la lucha por un mundo sostenible”, personas que “sufran por un modelo energético que apuesta por el oligopolio de las grandes eléctricas y las energías sucias”, personas que “sufran pobreza energética, afectadas por el fracking, las nucleares, las centrales térmicas”, o personas que “promuevan el uso de las energías renovables”.

ECODES por su parte pide un compromiso a ciudadanos, entidades y empresas para luchar contra el cambio climático con el objetivo de “presentar en la COP21 de París todas las acciones individuales y colectivas que influyen en el clima para mostrar la urgencia de una reducción de emisiones suficientemente ambiciosa que evite los peores impactos ecológicos, económicos y sociales del cambio climático.”

Sí, ha llegado el momento de que ante la pasividad o, como mucho, la lentitud de los gobiernos para hacer frente a esta realidad que va a cambiar nuestra presencia en el planeta, sea la sociedad en su conjunto la que le marque el camino a los políticos que reconocen el diagnóstico como acertado pero que no se liberan de inercias y clientelismos a la hora de aplicar las recetas, recetas que pasan inexorablemente por dejar de quemar combustibles fósiles.

Compromiso por el clima ECODES

El abanico de posibles compromisos por el clima o de acciones “heroicas” (o no tanto) para combatirlo es muy amplio. Pero hay una iniciativa que es al mismo tiempo un mensaje y una acción directa: contratar la electricidad de tu hogar o de tu empresa a una comercializadora o cooperativa que suministre exclusivamente kilovatios verdes, energía cien por cien renovable y, por supuesto, que no venda por otro lado kilovatios marrones.

Cambiarse de comercializador es muy sencillo, puede ser más económico, y al mismo tiempo, estarás formando parte de un movimiento del conjunto de la sociedad en la buena dirección: quemar petróleo, gas o carbón tiene que formar parte del pasado, el futuro es el ahorro, la eficiencia y las renovables.