El Ministerio de Industria ha publicado en el último año, fruto de una preocupante desorientación, dos Reales Decretos-ley antagónicos, el Real Decreto-ley 2/2013 y el Real Decreto-ley 9/2013, que finiquitan el sistema de primas conocido hasta hoy. Ambos Reales Decretos-ley serán materia para próximos artículos en este blog. Mientras tanto, es importante conocer como ha funcionado el sistema de liquidaciones hasta ahora con el fin de desmontar algunas de las mentiras con las que se ataca al sector renovable.

El Régimen Especial (RE) se encuentra regulado por el Real Decreto 661/2007 y a él pueden acogerse aquellas instalaciones que tengan una potencia nominal no superior a los 50 MW y que evacuen energía procedente de las siguientes fuentes: solar, eólica, biomasa, hidráulica, residuos, cogeneración y geotérmica.

Hay que destacar que no todo el Régimen Especial está formado por tecnologías de fuentes renovables, pues hay cerca de 7.200 MW de cogeneración que no lo son, lo que supone aproximadamente un 18% del total de la potencia instalada acogida al RE. A pesar de esto, numerosos medios de comunicación y algunas voces interesadas del sector, tienden a confundir a menudo Régimen Especial con energías renovables, unos por desconocimiento y otros por afán tergiversador.

En el mencionado Real Decreto 661/2007 se establecen dos opciones de cobro a las que puede optar el productor de RE:

a) Tarifa: El kWh producido se liquida a un precio fijo.
b) Mercado: El productor cobra un complemento a lo obtenido por la venta de la energía a precio de mercado.

Las instalaciones fotovoltaicas sólo pueden acogerse a la opción a).

Independientemente de la opción elegida, toda la energía vertida por los productores se vende en el mercado mayorista (Pool). El importe de la venta de la energía a precio de mercado se conoce como “baldita”, acrónimo de Base de Liquidación de la Diferencia con la Tarifa Regulada.

En las liquidaciones mensuales realizadas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que les son practicadas a los productores acogidos a la opción a), se abona la prima equivalente, que es el resultado de restar a la tarifa regulada el importe de la baldita. La baldita es liquidada por el Operador de Mercado, OMIE.

Prima equivalente: Tarifa Regulada – Baldita.

Aquí se produce una de las grandes paradojas del sistema eléctrico, pues dado que las instalaciones de Régimen Especial y las centrales nucleares ofertan su energía en el mercado a 0 €, haciendo que las centrales de gas más caras queden fuera de la casación, se produce una disminución en el precio final de la electricidad, que resulta especialmente notable en épocas de gran producción hidráulica y eólica, llegando incluso a darse la circunstancia puntual de cubrir en ciertas horas toda la demanda y dando lugar a un precio de casación igual a 0.

De lo anterior se desprende que cuanto menores son los precios del mercado mayorista, mayores serán los importes a liquidar correspondientes a las primas equivalentes.

Si en España contamos con uno de los precios medios de la electricidad más bajos de Europa es gracias, en gran medida, a las instalaciones del Régimen Especial. Sin embargo, aquellos interesados en tildar a las renovables de caras aprovechan esta situación para poner el altavoz en el aumento de las primas equivalentes sin mencionar el ahorro que estas instalaciones provocan al abaratar el precio de la electricidad.

Muchos lectores se preguntarán entonces, con razón, ¿cómo es posible que si el precio de la energía está relativamente bajo, el importe del recibo de la luz sea cada vez más alto?… Encontrarán la respuesta en el próximo artículo del blog.