Un gesto, un sencillo gesto, como descolgar el teléfono o estar dos minutos en el ordenador pueden constituir un paso importante en el cambio de modelo energético. No es una exageración. Cambiar de comercializadora es mucho más trascendental de lo que en principio pueda parecer. ¿Voy a pagar lo mismo? Pues, a lo mejor, incluso algo menos. ¿Va a cambiar algo el suministro? En absoluto. Entonces, ¿qué pasa además de recibir la factura con otro logotipo? Pues ni más ni menos que habrás empezado con este pequeño gesto a “empoderarte” del uso de un elemento trascendental en nuestra vida: la energía.

Cambiar de comercializadora es romper las cadenas (permíteme la licencia literaria) del consumidor cautivo en las garras (sigue siendo muy melodramático, pero se entiende ¿verdad?) de la compañía eléctrica de turno; sí, exactamente la que te correspondió en su día en el reparto del territorio por parte del oligopolio. Cambiar de comercializadora es decirles a esas grandes compañías que no eres solo un número de contrato sino que eres un ciudadano que ejerce un derecho en un terreno en el que hasta ahora han estado acostumbrados a la sumisión, al conformismo y al miedo a que “a ver si por cambiar me quedo sin suministro”. Un temor que por supuesto ellos no se han ocupado de desmentir.

Cambiar de comercializadora es decirles a esas grandes compañías que no eres solo un número de contrato sino que eres un ciudadano que ejerce un derecho en un terreno en el que hasta ahora han estado acostumbrados a la sumisión

Cambiar de comercializadora de luz es también rebelarte contra unas empresas que han estado, perdón, que están, muy acostumbradas a mandar, a hacer su santa voluntad e influir –vamos a dejarlo ahí– decisivamente en los gobiernos de turno para obtener unos beneficios que resisten a las crisis, a las recesiones, a la caída de la demanda mientras tú ves como el importe de tu factura de la luz, crece, crece y crece.

Mejor, seas particular o empresa, cambia a una comercializadora verde

Si además de cambiarte de comercializadora, lo haces a una que te garantiza que tiene las garantías del origen renovable de todos los kilovatios que te va a facturar entonces estás dando un paso todavía más importante en el cambio de modelo energético, ese cambio que tú sabes es necesario, oportuno y viable. Si te vas, ya seas un particular o una Pyme con una cierta conciencia social, a una comercializadora verde les estarás diciendo a esas empresas, pero también a toda la sociedad, que sí, que tú sabes que las energías renovables no son ningún capricho de alguien que pasaba por el BOE, que sus primas no son un sobrecoste para el sistema sino una buena inversión para nuestra economía, para el país, para el planeta.

Si te vas a una comercializadora verde, ya seas un particular o una Pyme con una cierta conciencia social,  les estarás diciendo a esas empresas, pero también a toda la sociedad, que sí, que tú sabes que las energías renovables no son ningún capricho

Estarás también enviando un mensaje muy nítido a los que inventaron el eslogan de que las “renovables son caras”, que a ti no te han engañado, que lo caro –lo sabemos todos pero no se atreven a reconocerlo– es no cambiar el modelo energético, que lo caro es el cambio climático, que lo caro son los costes ocultos –o no tanto– de las tecnologías convencionales, que lo caro son las “triquiñuelas” (CNE dixit) de esas grandes compañías en ese mal llamado mercado eléctrico. Les dirás todo esto y mucho más. Y verás que un día, tarde o temprano, empezarán a cambiar su estrategia, afinarán su políticas comerciales, quizás incluso empiecen a respetarte y no a insultarte con campañas …… bueno, ya sabes. Todo esto será cuando comprueben que son muchos los ciudadanos, las empresas, que como tú han cambiado de comercializadora.

Dos minutos para democratizar la energía

Sí, en unos sencillos pasos, descolgando el teléfono con tu factura actual en la mano o entreteniéndote un par de minutos en la web de tu nueva comercializadora, puede pasar todo eso. Dos minutos para democratizar la energía y empezar a cambiar este modelo energético que a ti no te gusta. Yo ya lo hecho. ¿Y tú?