“¿To be or not to be?”, ¿precio fijo o indexado?. Es el eterno dilema. La duda que persigue a muchos clientes a la hora de llamar a la puerta de su comercializadora de electricidad ante las dos modalidades principales en sus ofertas: ¿precio fijo o precio indexado? Con estas líneas pretendemos arrojar un poco de luz para dar respuesta a este interrogante.

Empezaremos hablando del precio fijo, que hasta el momento es el más habitual. El precio fijo se presenta como un precio establecido durante toda la vigencia del contrato, ¡eso sí, no lo olvidemos! salvo cambios en los conceptos regulados. Efectivamente, el precio fijo es el resultado de diversos costes que podemos diferencias como costes de mercado, costes regulados y otros costes. Vamos con ellos uno a uno.

Costes de mercado

Estos costes tienen precios horarios en función del coste final del mercado eléctrico. Es decir, varían en función de la oferta y la demanda, de la generación y del consumo, se publican por los organismos oficiales de manera horaria todos los días del año. En esta clasificación entran el precio de la energía, los servicios de ajuste y el coste de interrumpibilidad (polémico coste sobre el que se han publicado numerosos artículos en este blog). Las variaciones en este capítulo de costes no afectan al consumidor en ningún caso dado que, como he anticipado, tiene un precio garantizado por un año.

Costes regulados

Costes regulados son aquellos que están definidos por BOE, Orden Ministerial, IET etc., es decir, los costes que fija el gobierno de manera periódica, normalmente de manera anual, aunque está facultado para cambiarlos cada menos tiempo. Estos son los costes de Termino del ATR de energía, pagos por capacidad, remuneración del operador del sistema, y remuneración del operador de mercado. Estos sí que podrían llevar a la comercializadora a variar el precio fijo pero siempre en la proporción a su peso en el mismo.

Hay otros costes regulados que no influyen en el cálculo de los precios fijos, que son regulados como el término de potencia y el exceso de reactiva.

Otros costes

Dentro de este apartado están incluidos aquellos que aun siendo regulados por el gobierno o por los organismos oficiales son porcentuales y aplicables a conceptos regulados y de mercado, como son los impuestos y pérdidas por transporte y distribución. También está incluido aquí el margen de beneficio de la comercializadora.

Ahora que conocemos los costes solo tenemos que ponerlos en su orden correcto para llegar al precio. Para saber ese precio final de venta a un cliente, la fórmula del cálculo sería la siguiente:

Componentes de mercado (energía + SSAA) + Componentes fijos (interrumpibilidad + pagos por capacidad) + Pérdidas por transporte + peaje de energía + Impuesto eléctrico = Precio Fijo.

Los riesgos

Para la comercializadora existen ciertos riesgos al vender estos precios fijos, riesgo de volumen, riesgo de perfil de consumo, riesgo del periodo de suministro y riesgo temporal por decisión del cliente, riesgos que merecen una breve explicación.

Las comercializadoras, como dije al principio, aseguran el precio para todo el periodo de suministro sin importar el consumo final del cliente. Por lo tanto existe el riesgo de equivocarnos al calcular la oferta y no haber estimado bien el volumen. También tienes que asegurarte que el consumo horario que estimas del cliente para tus compras en OMIE es el más preciso.

Otro riesgo es la fecha de activación del punto de suministro, por lo que analizar bien las fechas de inicio y fin, y que se activen en tiempo y forma es igual de importante, debido a que el precio se ha realizado para un periodo concreto y empezar antes o después de esa fecha puede suponer pérdidas.

Y por último, cuánto tiempo tienes una oferta viva también es un riesgo, ya que el precio puede variar mucho en un plazo muy breve.

Es en este tipo de precio donde el comercializador asume más riesgo y por tanto donde más primas de riesgo se incluyan en el precio final. Es decir, si fuera una montaña rusa, la comercializadora es la que va montada en un vagón intentando cubrirse todo lo posible mientras el cliente mira la escena desde fuera.

Es en este tipo de precio donde el comercializador asume más riesgo y por tanto donde más primas de riesgo se incluyan en el precio final

El precio fijo está recomendado para clientes que quieren asegurar un presupuesto a final de año, donde las previsiones iniciales se acercarán más al resultado final y donde menos variaciones en la facturación mes a mes van a tener los mismos.

Indexado, vamos con el mercado

Ahora hablaremos del indexado cuya principal característica es que el precio del término de energía está vinculado al precio de la energía en el pool eléctrico. Efectivamente, si los componentes del precio indexado son los mismos que los del precio fijo ¿dónde está la diferencia?

La diferencia se sitúa en que en esta modalidad el cliente paga el precio real horario que casa en el mercado de producción para los componentes de energía (OMIE) y Servicios de ajuste, sin previsiones de la comercializadora. De tal manera que el cliente va a pagar siempre el precio real. La fórmula del indexado es conocida y transparente, y el cliente paga a la comercializadora un pequeño margen de retribución por gestionar su energía.

En esta modalidad los riesgos se reparten entre comercializadora y cliente, es decir, hacemos el viaje por la montaña rusa de la energía en el mismo vagón. Este precio está recomendado para los clientes que quieren hacer una gestión energética activa, aprovechándose de los ahorros que puede arrojar el precio del mercado diario o pool.

En esta modalidad los riesgos se reparten entre comercializadora y cliente, es decir, hacemos el viaje por la montaña rusa de la energía en el mismo vagón

Pero y si el precio del pool se dispara, ¿puedo hacer algo? La respuesta es sí. Se puede hacer una gestión activa llevando a cabo cierres parciales del precio gracias a las coberturas financieras.

Las coberturas financieras

Es cerrar un precio fijo para la parte del precio de la energía, donde deja de estar vinculado dicho precio a OMIE y se referencia al precio pactado entre comercializadora y cliente, durante un periodo de tiempo determinado, normalmente los plazos suelen ser meses, trimestres o años, para un volumen predefinido. De esta manera el riesgo de precio desaparece asegurando el importe mensual de la facturación. Para decidir el precio siempre se va de la mano de la comercializadora, siendo asesorados en cada momento del precio y la situación del mercado.

En cualquier caso y como conclusión: ambas modalidades se ofertan desde Gesternova, aconsejando a los clientes en todo momento, ajustándonos siempre a sus necesidades y, por supuesto, con energía de origen cien por cien renovable.